Se sabe que el acuerdo entre el Partido Bloquista y el Justicialismo es algo que José Luis Gioja defiende con uñas y dientes. Lo mismo hace la jefa del PB Graciela Caselles, quien, a su vez, es la que más ataques ha sufrido por mantener ese frente político. Y se sabe también que la diputada nacional amagó a fines del año pasado con jugar por fuera del Frente para la Victoria, luego de algunos roces con altísimos dirigentes del peronismo local, roces que se dieron después de la fallida elección interna bloquista. Pues la novela de la relación política entre Gioja y Caselles o, para ser más precisos, entre el PJ y el PB, escribirá en las PASO un nuevo capítulo: Gioja, según dicen en el partido, empuja a un grupo de dirigentes iglesianos a armar una lista en ese departamento para disputarle el poder al vicepresidente primero del Bloquismo y actual intendente iglesiano, Mauro Marinero, quien apoya a su hermano Marcelo para que le siga en ese cargo. Sería, de ocurrir, la primera vez que el peronismo arma internas en un terreno dominado históricamente por los hombres de la estrella verde y rosada, con todas las conjeturas que esa decisión acarrea. Y no es sólo el peronismo que asecha a Marinero y el Bloquismo, no hay que olvidarse del diputado Jorge Espejo, bloquista el hombre y alguna vez resentido con la conducción, quien también ha dicho que quiere pelear el sillón de jefe comunal al hermano de Marinero, con quien mantiene una distante relación. Es más, en algún momento se llegó a decir que Espejo jugaba con el apoyo de una línea interna del PJ. Como se ve, parece que habrá teatro griego en Iglesia.
No sería la primera vez que en estas columnas se describa lo que pasa en ese rico departamento. Marinero hace esfuerzos sobrenaturales para hacer la peor gestión política que un ser humano pueda lograr y, se bromea entre los vecinos, no le hace falta ni esfuerzo para lograr ese resultado. ¿Cómo hace para ganar las elecciones entonces? "Muy fácil", contó hace algún tiempo un avezado dirigente bloquista a este periodista: "Le entrega planes sociales a todo el mundo". Ya perdonado por un Tribunal de Cuentas sin poder de control, Marinero ha usado los fondos de la minería para hacer política, y nada más que política. Puso la plata de las regalías en un plazo fijo cuando la ley dice que los fondos mineros tienen destino específico, que es el de las obras públicas y no el de los planes sociales, como hace el intendente desde su primera gestión. Con los intereses generados del plazo fijo bancario, y vaya a saber si no lo hace con el capital también, paga planes sociales a todo iglesiano mayor de 18 años. Él dice que no viola la ley porque usa la plata de los intereses y no del capital, lo que representa en sí una "avivada" llamativa, incluso, para él mismo. Lo extraño de esta historia no es que quien gesta una maniobra como la que aquí se describe, piense y diga que está bien lo que hace. Lo extraño es que quien tiene que controlar, como el Tribunal de Cuentas o los concejales iglesianos, por ejemplo, lo terminan avalando. En resumen, y hablando sólo de las regalías porque hay mucho más, en Iglesia los vecinos lo votan porque no les queda otra. El parate minero ayuda a tenerlos cautivos con beneficios sociales, becas y otros escandalosos recursos de la denominada "vieja política". Tampoco es bueno subestimar al votante, como dicen, y si en Iglesia lo siguen eligiendo debe ser porque todo lo escrito antes, es falso de falsedad absoluta como les gusta remarcar a los abogados. También es posible.
Pasado el repaso institucional iglesiano, es bueno meterse nuevamente con lo que convoca, que es la movida pejotista. El abogado Adrián Riveros y el presidente de la junta departamental del PJ, Mario Salinas, son los que encabezan la rebelión peronista en el departamento del Norte. Ambos han logrado el apoyo de gente de su partido y, también, dicen en los oscuros pasillos de Casa de Gobierno, del propio José Luis Gioja. "Cambiá de domicilio" le habría pedido Gioja a Riveros hace algún tiempo avalando la propuesta del letrado, lo que en sí es un buen síntoma de apoyo. Riveros, además de ser secretario de organización del peronismo iglesiano, conduce una de las tantas líneas internas del PJ, en este caso la "Santa Filomena". Con ellos están el exdiputado Guillermo Alonso y otra dirigente que se llama Claudia Vargas, entre otros. Las críticas de este conjunto hacia Marinero son fuertes: "No se ven mejoras en el departamento", o "Marinero no tiene plan de gobierno", son algunas de las que se escucharán de aquí en más en los medios sanjuaninos. Dicen que quieren el eje de gobierno puesto en la convivencia de la agricultura y la minería, y le apuntan a un futuro atado al Túnel de Agua Negra. Nada fuera de lo obvio, también hay que decirlo. Aparentemente, sería Salinas el candidato a intendente, pero se ve que no lo tienen definido aún. Y, como si eso fuera poco, al intendente lo bombardea desde hace meses su diputado. Jorge Espejo viene pidiendo pista desde hace rato, y si no fue candidato antes es porque tuvo la desgracia de que Gioja nombrara a Marinero interventor en reemplazo de Guillermo Leonardi. Marinero logró afirmarse en esa intervención y después fue intendente dos veces seguidas, y lo será hasta diciembre de este año. Gioja, se sabe, prefiere malo conocido que bueno por conocer, y eso le puso la tapa a Espejo. El iglesiano se guardó, aceptó ser diputado, pero en el partido ya saben que hará lo imposible por ser intendente. Se verá.
Seguro la presidenta del Bloquismo al leer estas líneas (si es que lo hace) ya estará enterada de la movida del Justicialismo, porque Riveros se encargó de divulgar sus pasos adelante de varios periodistas sanjuaninos. El problema desde el lado del Bloquismo no es Riveros ni Salinas, ni ninguno de los que apoya la jugada, el problema es Gioja o, para ser precisos, el PJ en su conjunto. A Caselles no debe gustarle demasiado la idea de ir a una interna con el aparato peronista en marcha. Si Gioja decide competir es porque va a poner todo lo que tenga a su alcance para ganar. Si no fuese así, no se mete, eso se puede intuir. La pregunta que la diputada nacional debería hacerse es si vale la pena continuar en un frente donde la competencia se hace tan descarnada. A no ser que haya información que no se conoce, y la movida del PJ esté perfectamente avalada por la diputada nacional, también es posible. Aunque, en ese caso, la legisladora deberá responder algunos cuestionamientos internos, obviamente.
En el plano provincial y si bien aún falta un tiempo para las elecciones, en varios departamentos esperan con desesperación que José Luis Gioja se recupere para terminar de recibir instrucciones y, luego de esas directivas, seguir o no con la campaña. Ahí anda, por ejemplo, el ministro de Desarrollo Humano, Daniel Molina, a quien lo mencionaron como seguro candidato del giojismo en Santa Lucía. Entre la gente que lo rodea dicen que a él le gusta más la Capital, pero se apuran en aclarar que si Gioja lo manda al distrito comandado hoy por Marcelo Orrego, lo hará y sin chistar. Molina mide muy bien en las encuestas, y lo han medido en varios departamentos. Tiene su domicilio en Santa Lucía, pero vive en la Capital. Gioja tiene, dicen los que hacen cuentas, hasta la última semana de febrero para decidir si adelanta o no las elecciones, pero por los movimientos que se ven hasta ahora al menos, se intuye que el Gobernador no quiere sorpresas y no piensa en adelantar los tiempos. No es un año para jugarla solo. Lo de la muerte del fiscal Alberto Nisman se metió en la campaña, y mientras más cerca esté la elección del recuerdo de la gente en relación a Nisman, peor será el resultado para cualquier oficialismo. En pocas palabras, hay que alejar la elección de la muerte de Nisman, no acercarla. Tampoco hay plata, ni candidatos fijos en varios departamentos. Mucho menos hay línea y no la habrá hasta que el propio Gioja diga qué va a hacer él, si se presenta o no. No ha confirmado nada, pero ha dado pistas: ya en estas columnas se ha mencionado que Gioja intentará seguir en el Poder Ejecutivo y la entrevista que le dio a este diario horas antes de la operación del 17 de enero confirman esa especulación: "Voy a gobernar hasta que la Constitución y la ley me lo permitan", dijo. O la frase que entregó también en exclusiva a DIARIO DE CUYO luego de la intervención: "Consultaré con los que más saben"\’ si me presento o no. Si bien ambas rozan lo obvio, se supone que son dichos de una persona que al menos está pensando en seguir, no de alguien que no lo quiere hacer.
La decisión de dejar participar en algunos departamentos a más de una lista dispara al menos un par de conjeturas: Gioja está dispuesto a abrir juego en algunos distritos (no en todos, seguro) y comunica esa decisión con estas señales de humo. O, la segunda, que es la que abonan algunos dentro del peronismo, que no le queda otra que abrir la tranquera, ya que en algunos lugares como Iglesia hay "compañeros" que se cansaron de agachar la cabeza. Como se habrá dado cuenta el lector, las conjeturas son totalmente opuestas. ¿Cuál se acercará más a la realidad?

