Utilizando los superpoderes de la Jefatura de Gabinete, el Gobierno nacional ha modificado nuevamente la distribución de las partidas presupuestarias de este año, para ampliar el creciente gasto público, que ahora tiene un incremento de 4.613 millones de pesos, según indica la decisión administrativa 765/10, publicada el jueves último en el Boletín Oficial.
La medida extraordinaria no sorprende, ya que es habitual este reacomodamiento de los números presupuestarios al cabo del ejercicio fiscal debido a las acostumbradas imprecisiones sobre recursos y gastos que contiene cada proyecto de ley que se envía el año anterior al Congreso para su tratamiento y aprobación. Lo criticable ahora es que en estas prácticas contables, para ajustar las mayores erogaciones, se observe cómo el Poder Ejecutivo echa manos discrecionalmente a los recursos de la Administración Nacional de la Seguridad Social, (Anses), que es dinero de los aportantes a quienes se les ha negado el 82% móvil porque los fondos no alcanzan y, de hacerlo, el país entraría en bancarrota.
Lo cierto es que que las cuentas reformuladas le reconocen a la Anses 2.731 millones de pesos más de ingresos propios, pero de esa cifra 1.115 millones se gastaron en otras jurisdicciones para destinos que no son previsionales. Se citan 815 millones derivados como "contribución a la Administración central", repartidos así: 15 millones para el Servicio Penitenciario Federal, 100 millones para la caja de retiros y pensiones de la Policía Federal; 200 millones para el pago de retiros y pensiones militares y 800 millones al Ministerio de Desarrollo Social para atender las pensiones no contributivas. Además, se la obligó a la Anses a hacer una contribución de 36 millones de pesos a la AFIP, y una autorizaron para gastar 170 millones más en gastos de funcionamiento, que no incluyen aumentos salariales y en cambio sí pagos de servicios de mantenimiento y limpieza, comunicaciones, de informática, comerciales, financieros, comisiones y una misteriosa partida de gastos "no especificados precedentemente", de 82 millones, casi la mitad del gasto interno.
La "contribución" de los fondos previsionales para cubrir gastos corrientes del Gobierno señala la falacia de que no existe manera de financiar el sistema si se otorgaban los aumentos vetados. En cambio, se confirma que la mayor recaudación de la Anses, proveniente de los aportes y las contribuciones sociales, esta vez tampoco benefició a los jubilados y pensionados.
