El medio ambiente está sustentado por un conjunto de elementos -energía solar, suelo, agua y aire- que integran la delgada capa de la biósfera, donde respiramos y se desarrolla la vida. Un acontecimiento inesperado, como fue la actividad del volcán subterráneo bajo el glaciar Eyjafjälla en Islandia, cubrió de nubes el cielo europeo y, además de otros inconvenientes, canceló 27.000 vuelos comerciales.

El interrogante es qué y cuánto debe hacer el hombre para cuidar su medio ambiente y que sentido real tiene después de un evento como el citado. El manejo de la imprevisibilidad, como el de las graves crisis, requiere sensatez, coordinación y algo de frialdad, es decir no dejarse llevar por el temperamento. El hombre siempre ha estado expuesto a lo inesperado: desde las pestes del ayer a los hechos climáticos de hoy y siempre ha reaccionado por el sentido de la supervivencia.

Se trata de comprender los hechos con capacidad analítica para poder enfrentarlos después con realismo. No es posible olvidar la secuela traumática del terremoto de Chile en los habitantes del país hermano. Tampoco es posible pasar por alto la impresión que vivieron los ciudadanos de los países cercanos. Muchos chilenos no volverán a tener lo que perdieron pero salvaron sus vidas y enfrentan el cambio.

Por lo general, el hombre piensa en el cambio que proyectó para progresar pero cuando las circunstancias lo sacan de su habitualidad, no es fácil programar algo por oposición o contraste. No obstante ha pasado a menudo frente a hechos inusuales. Es verdad, también, que siempre se cambia, porque se altera el acostumbramiento y se generan nuevas líneas de pensamiento y acción. Lo cierto es que los hechos inesperados gravitan fuertemente en una sociedad porque para adoptar nuevas conductas hay que trascender las ya instaladas. Y si bien analizamos los cambios que surgen por los inesperados impactos climáticos, no olvidemos los que genera una guerra porque los grandes cambios de Occidente fueron consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

Las perturbaciones climáticas pueden seguir, según la NASA incluyendo más erupciones volcánicas. De ser así, será más frecuente para el hombre enfrentarse con lo inesperado lo cual no deberá invalidar el cuidado por el medio ambiente y, en general, por la tierra. Los hechos inesperados alteran la conducta del ser humano porque cuando todo pasa se siente menos vulnerable, apelando a sus fuerzas internas, es decir a lo mejor de sí mismo.