Por quinta vez consecutiva, en los últimos tres días, Correa del Norte lanzó ayer otro misil balístico en momentos en que las expectativas en torno a las amenazas bélicas de Pyongyang contra Corea del Sur, Japón y Estados Unidos parecían haberse relajado ante la firme posición de las Naciones Unidas y algunos aliados de la dictadura comunista. Las maniobras norcoreanas con disparos desde su costa oriental, a las aguas del Mar de Japón, dicen responder a ensayos, aunque los observadores los califican de actitudes beligerantes que agravan las tensiones en esta nueva campaña de hostilidad hacia el Sur de la península y a los aliados históricos que firmaron el armisticio que frenó la guerra hace más de medio siglo.
El Consejo de Seguridad de la ONU y otros organismos vinculados a la paz mundial, siguen de cerca esta provocación. Consideran que los aprestos militares, ya sean lanzamientos de prueba, o una demostración de fuerza, de ninguna manera los debería realizar Corea del Norte porque son propicios para aumentar la tensión existente en la zona.
Norcorea, alega que se se aferra a disposiciones internacionales que autorizan estos experimentos con misiles de corto alcance, entre ellas las recientes resoluciones de la la ONU aprobadas después de que el gobierno de Pyongyang realizara pruebas nucleares subterráneas y de misiles balísticos que superan los 150 kilómetros de alcance. La prohibición para estos últimos es impedir los experimentos con proyectiles de mayor alcance y carga útil, porque se consideran previstos dentro de un programa para el desarrollo de armas nucleares intercontinentales, precisamente lo que busca el fundamentalista régimen norcoreano.
