La Argentina presidió ayer en Nueva York la 35 Reunión Anual de los Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados miembros del G-77, más China, el bloque mayoritario de los países emergentes, que se realizó en el marco del Asamblea General de la ONU. Además de la importancia que haya sido el canciller argentino Héctor Timerman quien haya liderado un debate en circunstancias tan especiales, como es la actual crisis financiera internacional, la oportunidad fue aprovechada por nuestro país para dejar sobre el tapete un reclamo a las naciones desarrolladas para que abran la economía a fin de equilibrar el espectro mundial.

Timerman puso énfasis al observar que actualmente los países industrializados, acosados por sus problemas económicos internos han avanzado con mayores medidas proteccionistas. Por ello exhortó a que remuevan todas las formas de subvenciones a la exportación y se elimine la ayuda interna causante de la grave distorsión que muestra el comercio internacional. Además, el canciller argentino manifestó que las actuales debilidades del sistema financiero internacional deben ser encaradas teniendo como objetivo reducir el impacto de cualquier contingencia financiera sobre la economía de las naciones más débiles, a fin de evitar que las variables de ajuste sean el empleo, el trabajo registrado y los servicios que aseguran el desarrollo humano. Precisamente, la necesidad de impulsar un fortalecido sistema multilateral, abierto, estable, justo y no discriminatorio, representa una fórmula factible para recomponer los desfasajes que distorsionan la globalización de la economía, producto del proteccionismo directo o encubierto con la subsidiaridad.