El secretario de Agricultura y Ganadería, Carlos Cheppi, quien llegó al cargo con buenas referencias de la gente de campo por su tarea al frente del INTA, sorprendió al negar la realidad del sector lácteo, asumida hasta por la propia presidenta de la Nación, en su visita a Villa María, Córdoba, la semana pasada.
Cheppi expuso ante las comisiones legislativas de Agricultura, Presupuesto y Comercio y afirmó que el Gobierno "no tiene evidencia de la caída catastrófica de los tambos" y que "la producción lechera no bajó". Sin embargo Cristina Fernández de Kirchner, al anunciar mayores subsidios al sector lácteo, dijo que "era necesario hacer un esfuerzo más y llegar a 20 centavos para los tamberos de hasta 12.000 litros diarios", porque hay una caída mundial en el precio de la leche, que "en la Argentina fue de 50 por ciento".
Es extraño que Cheppi desconozca que nuestro país es el que más redujo su producción láctea en el último lustro, según el informe anual del centro de investigación alemán International Farm Comparison Network (IFCN), no obstante que la lechería latinoamericana creció 1,9% en ese lapso. Argentina tuvo el récord de la caída, seguida por Venezuela, en tanto Brasil fue el que más creció junto con Chile y Colombia. Si bien Cheppi acierta cuando dice que la producción actual bajó poco con respecto a 2008, omitió señalar el inédito retroceso de los últimos cinco años.
Más preocupante es que el propio Gobierno no termina de reconocer una realidad que necesita medidas urgentes para recuperar la histórica producción láctea argentina.
