En un reciente estudio relacionado con la realidad socioeconómica del subcontinente, la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), activó una alarma sobre el déficit energético de América del Sur, que amenaza en convertirse en un gigantesco apagón si no se toman a tiempo las medidas para evitarlo.
El organismo económico regional de las Naciones Unidas ha puesto en alerta esta situación en virtud de la expansión productiva que están desarrollando las naciones sudamericanas, a la par de una demanda insatisfecha de electricidad por falta de respuesta de la capacidad instalada. concretamente el estudio señala que de no duplicarse la actual producción eléctrica para 2030, el crecimiento tendrá un freno inevitable. Es que se necesitarán unos 200 gigawatts más de capacidad de generación y un plan de esta magnitud, que incluya las líneas de transmisión, costaría alrededor de 500.000 millones de dólares, según lo informado por el ingeniero y economista uruguayo Beno Ruchansky, responsable de la División de Recursos Naturales e Infraestructura de la Cepal. El especialista opinó que esa ampliación de la oferta de energía podría evitar un problema de abastecimiento, en un momento de gran expansión de las economías sudamericanas, que aumentaron la demanda en un 40% entre 2001 y 2010.
La Cepal, como todo ente consultor, sabe que una inversión de esta magnitud no se hace de un día para otro -aunque se tuviera el dinero-, porque las obras requieren una aceitada planificación y mucho tiempo para concretarlas. Es decir, políticas de Estado que exceden a un país ya que una infraestructura energética regional exige acuerdos complejos de integración y complementación.
