Las últimas encuestas realizadas a nivel nacional sobre la preferencia de carreras universitarias, por parte de los jóvenes que prevén seguir estudios superiores, marcan una tendencia que para muchos es muy curiosa por el carácter conservador en medio del gran número de alternativas que se han abierto y las necesidades de un mundo cada vez más diverso en materia de actividades humanas.
Se ha establecido que el 75% de los jóvenes opta por carreras tradicionales como Medicina, Derecho y Arquitectura, dejando en un segundo lugar carreras como la de Contador Público y diferentes licenciaturas como la de Turismo, Psicología y Administración de Empresas. Las causas que generan este fenómeno no están bien determinadas, aunque los expertos coinciden en señalar que la decisión es tomada por apresuramiento o porque se carece de una correcta orientación vocacional, que lleve a considerar las otras alternativas que las universidades del país están ofreciendo.
Según un informe publicado recientemente se ha contabilizado que en total hay 5.136 opciones de estudio en entidades públicas; 4.339 en instituciones privadas; 26 títulos internacionales y 137 en universidades provinciales.
La preocupación de las autoridades por la popularidad de las carreras tradicionales radica en que con este esquema se hace difícil la diversidad productiva que se pretende, ya que no hay posibilidades de contar con los técnicos o especialistas necesarios para el desarrollo de actividades vinculadas con la producción industrial o la investigación científica necesaria para el sector.
En nuestra provincia, algunos desaciertos en la oferta de carreras, como cuando se creó la de Derecho en ámbitos de la UNSJ, con miles de inscriptos, en contraposición con carreras como las de Ingeniería, donde cada año se reciben muy pocos profesionales, torna el tema preocupante. La actividad minera ha dejado al descubierto la carencia de profesionales en áreas específicas, un déficit que debe ser cubierto con profesionales o técnicos extranjeros.
Fortalecer el tema de la orientación vocacional, proporcionar abundante información sobre todas las alternativas de estudio que se ofrecen, informar correctamente sobre las posibilidades laborales existentes y elaborar un plan estratégico que contemple las reales necesidades de la provincia en materia de profesionales, pueden llegar a ser las claves para conseguir que la universidad oriente sus esfuerzos direccionándolos en el mismo sentido que marca el crecimiento de la provincia.
