El sector fabril es uno de los mayores contaminantes en el mundo, desde la emisión de gases de efecto invernadero de los procesos industriales tóxicos, pasando por producciones reñidas con la preservación del medio ambiente muchas veces por aplicar tecnologías inapropiadas o efluentes sin un tratamiento adecuado. El mayor ejemplo lo presenta China, que ante la gravedad de la contaminación atmosférica por el uso del carbón, lo obligó a cambiar la matriz energética del país, incluyendo la generación limpia, utilizando recursos renovables.
Esta situación se plantea en todo el mundo y nos alcanza en la Argentina, por lo que se busca adecuar las instalaciones industriales para que sena menos contaminantes. En ese marco se acaban de establecer los pasos a seguir para implementar el denominado Proyecto de Reducción de Hidroclorofluorocarbonos (HCFC) en el sector fabril, un plan que será financiado mediante una donación del Banco Mundial, de acuerdo a lo establecido en el Protocolo de Montreal, por el cual los países signatarios eliminarán hacia 2030 la producción y el consumo de esos productos, que constituyen un gran bloque de sustancias agotadoras de la capa de ozono, junto con los clorofluocarbonos (CFCs).
La reconversión industrial propuesta ahora procura maximizar la reducción de las emisiones directas de gases de efecto invernadero; obtener beneficios indirectos relacionados con la mayor eficiencia energética, y contribuir a eliminar el consumo de CFC el gas residual emanado de sistemas refrigerantes, desde cámaras frigoríficas a electrodomésticos de antiguo diseño.
La resolución 130 del Ministerio de Industria de la Nación, publicada el jueves último en el Boletín Oficial, recuerda que en noviembre pasado Argentina aprobó el modelo de convenio de donación del Fondo Fiduciario para Proyectos de Defensa de la Capa de Ozono. Ese fondo, administrado por el Banco Mundial, aportará 1,9 millones de dólares para desarrollar los planes y acciones apropiados, que incluyen los estudios para reconocer y evaluar las características productivas de los sectores de los cuales puedan obtenerse mejoras en los procesos que minimicen el impacto a la capa de ozono y mitiguen el calentamiento global, dos premisas comprometidas por nuestro país en los foros ambientales internacionales.
