
La transición entre 2018 al 2019 descolló la noticia del retiro de las tropas de Estados Unidos de Siria, que anuncio y defendió el presidente Trump. La versión oficial del gobierno estadounidense es que lo hace porque se ha derrotado al ejército islámico ISIS, el cual perseguía contra el gobierno de Bashar al Assad, la instalación de un califato, es decir, de un estado religioso para lo cual desató una guerra contra el estado jurídico temporal vigente en Siria. Esa guerra del califato islámico – ISIS, considerado terrorista tanto por Estados Unidos como por Siria, lleva más de 7 años. Algunas cifras de esta guerra interna y externa a la vez, son conmovedoras, según reportes de la ONU, las muertes superan ligeramente las 450 mil personas. Hay cinco millones de desplazados básicamente hacia Turquía, la mayoría niños y mujeres. La cuestión Siria es muy compleja desde lo geopolítico mismo. No es un problema solamente interno, ya que tiene la participación no sólo de Estados Unidos, sino que involucra a Rusia, los kurdos, Irán y otros países dominados por las monarquías petroleras encabezadas por Arabia Saudita, e incide de modo decisivo esta tensión regional sobre la relación del bloque musulmán con Israel. La decisión del retiro de los más de 2.000 soldados, sin embargo, no implica el retiro de la influencia estadounidense sobre la región. El retiro de las tropas del territorio de Siria ha despertado el debate con posiciones a favor y en contra en el arco político entre republicanos y demócratas. También en los aliados de Europa y el medio oriente. Tratando de interpretar el argumento central que ha dado el gobierno de Trump de que se retira porque ha triunfado sobre el ejército islámico, hay que afirmar que los aliados norteamericanos en la región como es Arabia Saudita, numerosas monarquías y también Israel, ven no conveniente este retiro, porque su contracara, es un fortalecimiento de Bashar al Assad, Rusia, los Kurdos y de Irán, e inclusive ven un fortalecimiento indirecto de Hezbolá en el Líbano. La argumentación de Trump no es sólo en términos de la binariedad ganar-perder bélicamente, sino, que también ha aportado un matiz por el lado del costo-beneficio material, ya que ha co-motivado su decisión, en que la presencia de las tropas en suelo sirio conlleva una erogación en dólares que es muy onerosa. Parte integrante del asunto Siria es la cuestión del Kurdistán, ya que hay un punto de tensión concomitante dada por la relación existente entre Turquía con los Kurdos que habitan la frontera con siria. El tema en los hechos se puede agravar, porque la presencia de Estados Unidos equilibraba la puja de Turquía contra los kurdos. Lo cierto es que el territorio regional es más inestable que antes, ya que a más de siete años de la guerra se aprecia que los motivos que llevaron a Estados Unidos a intervenir para llevar orden y paz a la región, no se han cumplido, ya que la situación ofrece un balance negativo recargado por varios de los flancos de su cuerpo prismático, por cierto, ultra enmarañado.
Por el Dr. Mario Luna y Fabián Núñez
Expresidente y exasesor del Concejo Deliberante de Jáchal, respectivamente.
