La provisión de gas es uno de los mayores déficits de servicios básicos en los departamentos alejados y zonas marginales de San Juan. El tendido de la red domiciliaria de Jáchal, por ejemplo, lleva 14 años de paralización por un conflicto contractual e intervención judicial, en tanto en 9 de Julio se acaba de anunciar el próximo llamado a licitación para la red de la villa cabecera.

El resto de las áreas sin gas por cañería debe optar por el fluido envasado, oneroso y escaso, por ello limitado a un uso mínimo en el hogar. La mayoría son usuarios de escasos ingresos que demanda la "garrafa social” de precio congelado a $16 la de 10 Kg.; $20 la de 12 Kg. y $25 la de 15 Kg. difíciles de conseguir a valores oficiales, ya que los distribuidores suman el flete que puede triplicar esos valores, más una mínima rentabilidad. Ni pensar en el cilindro de 45 Kg. que supera los 700 pesos.

Un paliativo se logró, días atrás, a través de la Secretaría de Energía de la Nación, el Ministerio de Producción de San Juan y la empresa YPF para aumentar el cupo de gas envasado y se pueda garantizar la venta de la garrafa social en los 14 departamentos fuera del Gran San Juan, donde los municipios controlarán los precios oficiales. Lo que no se ha dicho es quién asumirá el alto costo del flete a Iglesia, Calingasta, Jáchal y Valle Fértil, al tratarse de una carga pesada e inflamable, que exige logística especial.

La solución integral del problema del gas en zonas alejadas, es mediante la instalación de redes domiciliarias alimentadas por plantas autónomas -como la proyectada en Jáchal- sistemas que tendrán un gran impacto social al tratarse de un combustible que forma parte de los productos de primera necesidad.