Las instituciones son esencialmente organismos que desarrollan una función de interés público en beneficio de los ciudadanos, por ello algunas desarrollan programas destinados a movilizar a las comunidades con el objetivo de que se involucren y generen nuevas y prometedoras líneas de acción.

Se trata de movimientos de auto-compromisos que utilizan como herramientas el intercambio entre semejantes y estimulan el aprendizaje y la competencia. Actuando de esta forma se pueden lograr apoyos como el de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), lo que es un ejemplo a nivel mundial.

Las ONGs son efectivas en el sostenimiento de organizaciones locales a partir de la comprobación de los valores y la cultura de trabajo de esas organizaciones. Por lo general se actúa con una relevante flexibilidad lo cual promueve la eficiencia.

En nuestro país, en los últimos años se tomó un camino a la inversa. Por ejemplo, se terminó con el INDEC como garantía de precios y costos; las AFJP fueron tomadas por el gobierno que se quedó con el dinero de las jubilaciones privadas; la Anses dejó de ser lo que era y prácticamente la vaciaron, de allí se sacó dinero hasta para ayudar a una empresa privada.

Las jubilaciones se perjudicaron enormemente, sobre todo cuando se integraron al sistema 1.300.000 personas que nunca habían aportado y a quienes se pudo ayudar con una especie de subsidios u otros mecanismos. Esto fue antes de la elección en la que se postuló Cristina Fernández de Kirchner como presidente del país. Esa cifra multiplicada por dos o tres (familiares de cada uno) definió la elección.

Cabe preguntarse si en la Argentina hay una guerra oculta o no declarada contra las instituciones. Parecería que sí y hay que estar muy atento a ello porque proyectar o estructurar nuevos organismos es una demanda que para ser cumplida necesita de muchos factores a la vez.

No será sencillo rediseñar el sistema cuando cambie el gobierno y será imposible volver a fojar uno. Por ello hay una enorme sospecha sobre la acción comentada. Los ciudadanos saben que hoy no se puede jugar con los hechos de interés público.

Pero quienes producen estos impactos en la sociedad saben a lo que juegan.

Nadie está convencido de que Kirchner promovió un nuevo modelo de Argentina, como dice a menudo CFK y por ello cunde la preocupación. Los ciudadanos perciben ciertas intenciones aunque no puedan verbalizarlas. Saben que no son favorables y que preocupan, por ello la defensa de las instituciones debe ser una acción que involucre a muchos.