Si no fuera por los árboles, la vida tal como la conocemos, no sería posible. Así lo manifiesta la FAO, el organismo de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, al remarcar la importancia vital de las arboledas urbanas y los bosques con su trabajo de mejorar las condiciones ambientales.
Por eso en nuestra provincia los árboles cumplen una función importante por las características propias del clima seco y la gran amplitud térmica. Pero mucha gente no alcanza a comprender esa importancia y actúa o promueve acciones contra el hábitat. Los árboles en San Juan están enfrentando un proceso que no les es favorable provocado por una serie de causas naturales y otras provocadas por el hombre, las que se están haciendo cada vez más difíciles de controlar. El cambio climático sumado a dificultades para un correcto riego, como también la costumbre de realizar podas excesivas o el raleo de sus ramas para permitir el paso de líneas eléctricas y de servicios, perjudica el estado sanitario de los ejemplares hasta llegar a la decrepitud.
En las zonas rurales se observa la erradicación injustificada de antiguas arboledas o ejemplares históricos, no obstante crear mejores condiciones ambientales. Lamentablemente van desapareciendo en departamentos productivos, como 25 de Mayo, 9 de Julio, Pocito, Caucete, Albardón, Sarmiento, San Martín, Zonda y Ullum.
Los árboles están cada vez más propensos a ser víctimas de la globalización. Se ha comprobado que el movimiento de madera, semillas y el suelo que forma parte del comercio globalizado favorece la propagación de plagas y enfermedades que afectan primero al follaje y luego al resto del ejemplar. El cambio incide negativamente por las temperaturas extremas, que no permiten un desarrollo óptimo de las plantas, y porque genera condiciones adversas, caso de incendios y tormentas devastadoras.
Contrarrestar esta tendencia negativa es crear conciencia con el esfuerzo técnico y humano, para recuperar las arboledas más afectadas. Debe tomarse el ejemplo de Mendoza, donde los árboles lucen en mejores condiciones que los nuestros, en base a un trabajo de atención permanente.
En San Juan no podemos seguir dándole al arbolado público un papel secundario, y no concentrar todos los esfuerzos para garantizar su preservación. Al igual que la parquización de la Avenida de Circunvalación, el arbolado de la Capital; de las villas cabeceras de los departamentos y de la zona rural en general, también debe ser objeto de una atención especial a fin de recrear nuestros oasis.
