Los estudiantes que egresan del proceso educativo, luego de cursar un cúmulo importante de materias, se encuentran con dos caminos por seguir. Por un lado, la actividad laboral. Por otro, la posibilidad de seguir estudios superiores. Tanto uno como el otro son desafíos que debe asumir personalmente los jóvenes alumnos. Ahí comienza el derrotero que terminará de conformar su personalidad y sus características profesionales. Es un momento de incertidumbres que serán resueltas o asumidas sus efectos. La escuela de hoy promueve en cada uno de ellos las capacidades, valores, destrezas y actitudes para que cualquiera sea el destino tengan herramientas necesarias. 

 

Alumnos en prácticas que le servirán en su futuro laboral

 

La Ley de Educación Técnica Profesional Nº 26.058, dispone un espacio curricular denominado "Prácticas Profesionalizantes” con una carga de 200 horas de cumplimiento obligatorio. En tanto que el Instituto Nacional de Educación Técnica propone esta interface como una aproximación, un acercamiento al campo laboral donde se desarrollará en el rol de técnico que le competa. En lo particular, considero un poco estrecho esto de aproximar al alumno a la realidad respecto al objetivo a alcanzar. Dicho así, como un acercamiento, parece que aún está en un plano lejano y sólo se asoma por la abertura, la educación, para observar.

La Educación Técnica debe arriesgarse a una planeación rigurosa con directa intervención en el proceso productivo de bienes y servicios. El alumno debe insertarse y no aproximarse. La aproximación puede ser tomada sólo como un momento denominado observación, lejos de ser los objetivos concretos del espíritu de la norma. 

 

 

Lo que pretenden esta nueva estrategia pedagógica es que produzcan, que tengan la valentía de meter sus manos en los procesos, en la realidad y no que sólo se aproximen. 

Las prácticas profesionalizantes deberán ser diseñadas y ejecutadas con objetivos pedagógicos y didácticos. Pero con ajuste a procesos productivos reales y diversos. Es decir, poner en práctica todos lo adquirido durante el proceso educativo. Serán parte de un curriculum integrativo que aporte a las habilidades procedimentales con carga conceptual técnica, más, valores axiológicos, por sobre todo en lo humano, afirmando las características de responsabilidad y respeto por el otro. 

 

 

Por Osvaldo Olmo Gómez  –  Profesor de nivel Secundario