Dentro del sistema educativo, las escuelas técnicas, en el nivel secundario y superior, constituyen una alternativa de gran importancia en función al perfil productivo que va adquiriendo el país y las posibilidades que tienen los jóvenes de capacitarse en distintas especialidades con una importante demanda. Después de un prolongado período, en que esta educación no estuvo valorizada como corresponde, debido a un modelo de país que tenía otras prioridades alejadas de la producción industrial y del desarrollo tecnológico, a partir de mediados de la década pasada comenzó a ser incentivada con el objetivo de obtener los técnicos que hacen falta.

Actualmente, es difícil señalar que la educación técnica ha alcanzado un nivel óptimo, porque siempre le están faltando mayores recursos para desarrollar a pleno sus objetivos que son la formación de personal técnico que garantice el desarrollo tecnológico en distintas áreas y especialidades como electrónica, electromecánica, automotores, química y construcción u obras, entre otras.

El resurgimiento del potencial de las escuelas técnicas ha comenzado a evidenciarse en cada una de las ferias de ciencias anuales que se realizan en estos establecimientos, y en la que los alumnos presentan los más variados proyectos tecnológicos, muchos de ellos novedosos y viables en cuanto a su aplicación a nivel industrial. Una prueba de este avance, en el área de la construcción, la ofreció a fines del año pasado un grupo de alumnos de una escuela técnica de Mendoza (San José, Guaymallén) obteniendo el primer lugar regional y después a nivel nacional entre 124 establecimientos del Segundo Concurso de Escuelas Técnicas de Argentina. Estos jóvenes desarrollaron un novedoso sistema de construcción y lo aplicaron al proyecto de una vivienda social, orientada a personas discapacitadas con características espaciales.

La vivienda tiene algunas características particulares como paredes realizadas con una placa producto de material reciclado. Además pasillos más grandes que los habituales para posibilitar el paso de una silla de ruedas, puertas de un metro de ancho, ventanas más bajas y rampas de acceso, entre otras adaptaciones.

Considerar este tipo de proyectos, buscando financiación para ejecutarlos es una buena manera de apoyar la educación técnica, alcanzando de esta forma el desarrollo de este nivel de enseñanza que prepara a los jóvenes para insertarse en el mundo laboral o les da las bases para continuar estudios universitarios en carreras vinculadas a la ingeniería.