Sin que ninguno ceda en sus posiciones políticas ni ideológicas pero volcando sus esfuerzos al objetivo común de atender a los sectores más necesitados de la población, los gobiernos nacional y bonaerense, a través de sus áreas de desarrollo social y el Movimiento Evita, acordaron una agenda de trabajo conjunto, tan inesperado como aleccionador para quienes fomentan la antinomia oficialismo-oposición.

El sorpresivo acercamiento de Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social de la Nación y los piqueteros Emilio Pérsico y Fernando ‘Chino’ Navarro, referentes de la agrupación -el primero fundador del combativo grupo ‘Quebracho’-, han sumado acciones para llegar al fondo de la pobreza, recorriendo casa por casa en las zonas más pobres y relevar la indigencia real que existe, junto con planes para tratar las adicciones y mejorar la situación de la gente que sobrevive en fábricas recuperadas.

A la vez el presidente Mauricio Macri junto a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y los militantes anunciaron en Almirante Brown, en el sur del conurbano, un plan nacional de viviendas que le dará trabajo a unas 70 mil personas de organizaciones sociales. Las dos posiciones apuntan al objetivo de sostener las políticas que se venían desarrollando, desde las de trabajo hasta los planes sociales, mientras los piqueteros reafirman su posición de mantener y acrecentar los logros que obtuvieron.

Uno de los compromisos asumidos por Stanley es enviar alimentos para 600 comedores bonaerenses donde existen situaciones dramáticas, en tanto los militantes señalarán otros sitios olvidados para rescatar a los marginados y todo sin hablar de política y menos adoctrinamiento, como ocurría antes con los punteros que distribuían discrecionalmente la ayuda social del fundamentalismo. Pérsico, exmontonero, no resigna de sus principios revolucionarios, pero ayudará a Stanley a cubrir las necesidades de los sectores vulnerables del conurbano profundo.

Esta relación sacudió a la diezmada estructura kirchnerista, acusando a los militantes de haber perdido la dignidad por el acercamiento a Stanley y la repercusión llegó a bloque de Diputados, donde hubo mas deserciones. Es que quienes ponen palos a la rueda no entendieron que en democracia el que gana gobierna y la oposición acompaña.