En la Argentina el "yo puedo" es sinónimo de "yo debo". Daré ejemplos sobre lo que me estoy refiriendo. Los jueces penales pueden otorgar la libertad condicional cumplidos ciertos requisitos legales ellos inmediatamente la dan. La sociedad los condena porque sufre las consecuencias del accionar a menudo irreflexivo de los Magistrados; la reincidencia. Un docente puede, conforme a su Estatuto Profesional, hacer uso de 6 días de particulares al año; falta 6 días a la escuela, sin tener en cuenta circunstancias, como por ejemplo que sus alumnos no han tenido actividad áulica, que no los necesite, que pueda recuperarlos.
El argentino carece o posee escasa conciencia colectiva, lo paradójico es que vive criticando al liberalismo y al capitalismo por carecer de mirada social, pero el argentino es plenamente individuo, sus derechos sólo se refieren a sí mismo sin tener en cuenta el carácter social de ciertos derechos, entre ellos los laborales. No somete sus derechos a análisis y reflexión crítica, sólo los toma en su máxima expresión, lo que muchas veces en la práctica conduce a la desnaturalización o abuso de derechos legítimamente concedido. Podemos afirmar que desde un punto de vista es un pueblo "legalista", en cuanto a los derechos que le corresponden; pero es totalmente lo contrario respecto a sus deberes y obligaciones, ahí es un sujeto reflexivo y crítico que persigue la justicia; el caso más claro es respecto a sus obligaciones tributarias, las que nacen también de una ley. Esta contradicción en el modo de actuar hace imposible o al menos muy difícil creer en la buena fe como rasgo distintivo de nuestro pueblo. Lo triste y contra fáctico que un país conformado por personas que no son capaces de ver más allá de sí, de sus intereses y hacer sacrificios en época de crisis, que se limita a culpar a otros, cuando ellos actúan de idéntica forma posee ínfimas posibilidades de superar su situación.
He tomado como ejemplo para visualizar el "puedo-debo" argentino, pautas de conducta recurrentes en el ejercicio de la abogacía y la docencia no porque sean las únicas profesiones donde ello se evidencia -ojalá fuese así- sino porque soy profesora y abogada, y por tanto son mis ámbitos laborales.
El argentino carece o posee escasa conciencia colectiva… Es plenamente individuo, sus derechos sólo se refieren a sí mismo…
Para concluir este pensamiento los invito a recordar la célebre frase: "Tú derecho termina donde empieza el de los demás"; así como el concepto de equidad, expresado por el sabio Aristóteles "La Equidad es la Justicia del caso concreto" o como también decía Emanuel Kant "La verdad es hija del tiempo y no de la autoridad". Sin una mirada equitativa la justicia se vuelve abusiva, sin una mirada equitativa jamás podremos hacer un uso responsable de nuestros derechos y deberes, y aquello que no se usa con responsabilidad muchas veces se termina perdiendo. También tengamos en cuenta la recomendación y el rezo Patrio propuesto por la Iglesia Católica: "Una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común". Sólo así Argentina podrás caminar y andar.
María Gabriela Leites Maldonado, Profesora en Filosofía y abogada. Dra. en Derecho Constitucional.
