
Este relato tiende a mostrar las conversaciones de la histórica entrevista de Guayaquil los días 26 y 27 de Julio de 1822 entre los dos más grandes hombres que ha dado América del Sud, los generales José de San Martín y Simón Bolívar. Para ello transcribimos en esta primera nota la carta enviada por San Martín a Bolívar y en una segunda, un extracto de las comunicaciones epistolares del Gral. San Martín al Gral. Miller y al Mariscal Castilla.
La primera misiva dirigida al Libertador de Colombia, Simón Bolívar expresa: "Querido general: Dije a usted en mi última del 23 del corriente, que habiendo reasumido el mando supremo de esta república, con el fin de separar de él al débil e inepto Torre Tagle, las atenciones que me rodeaban en aquel momento, no me permitían escribirle con la extensión que deseaba; ahora, al verificarlo, no sólo lo haré con la franqueza de mi carácter, sino con la que exigen los grandes intereses de la América. Los resultados de nuestra entrevista no han sido los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente, yo estoy íntimamente convencido, o que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes con las fuerzas de mi mando, o que mi persona le es embarazosa. Las razones que usted me expuso, de que su delicadeza no le permitirá jamás mandarme, y que aún en el caso de que esta dificultad pudiese ser vencida, estaba seguro que el congreso de Colombia no consentiría su separación de la República, permítame general le diga, no me han parecido plausibles…
No se haga V. ilusión, general. Las noticias que tiene de las fuerzas realistas son equivocadas; ellas montan en el Alto y Bajo Perú a más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses. El ejército patriota, diezmado por las enfermedades, no podrá poner en línea de batalla sino 8.500 hombres, y, de éstos, una gran parte reclutas. La división del general Santa Cruz (cuyas bajas según me escribe este general no han sido reemplazadas a pesar de sus reclamaciones) en su dilatada marcha por tierra, debe experimentar una pérdida considerable, y nada podrá emprender en la presente campaña. La división de 1.400 colombianos que V. envía será necesaria para mantener la división del Callao, y el orden de Lima. Por consiguiente, sin el apoyo del ejército de su mando, la operación que se prepara por puertos intermedios, no podrá conseguir las ventajas que debían esperarse, si fuerzas poderosas no llamaran la atención del enemigo por otra parte, y así la lucha se prolongará por un tiempo indefinido. s. En fin, general; mi partido está irrevocablemente tomado. Para el 20 del mes entrante he convocado el primer congreso del Perú, y al día siguiente de su instalación, me embarcaré para Chile, convencido de que mi presencia es el solo obstáculo que le impide a usted venir al Perú con el ejército de su mando. Para mí hubiese sido el colmo de la felicidad, terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien la América debe su libertad. El destino lo dispone de otro modo y es preciso conformarse. "No dudando que después de mi salida del Perú, el gobierno que se establezca reclamará la activa cooperación de Colombia, y que usted no podrá negarse a tan justa exigencia, remitiré a usted una nota de todos los jefes cuya conducta militar y privada pueda ser a usted de alguna utilidad su conocimiento. El general Arenales quedará encargado del mando de las fuerzas argentinas. Su honradez, coraje y conocimientos, estoy seguro lo harán acreedor a que usted le dispense toda consideración.
Nada diré a usted sobre la reunión de Guayaquil a la república de Colombia. Permítame, general, que le diga que no era a nosotros a quienes correspondía decidir. Concluida la guerra, los gobiernos respectivos lo hubieran transado, sin los inconvenientes que en el día pueden resultar a los intereses de los nuevos estados de Sud América…”
Esta carta ha sido cuestionada por los historiadores colombianos pero guarda en esencia el tenor de las conversaciones de Guayaquil.
Por Dr. Miguel Ángel Licciardi
Presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana de San Juan. Miembro de Número de la Academia del INS
Fuentes: Lafond de Lurcy, Gabriel "Voyages Autour du Monde et Naufrages Célebres". Paris 1843-44, tomo II, págs. 138-141.- Reproducida también por Alberdi, Juan Bautista, Sarmiento Domingo Faustino, Paz Soldán Mariano, Descalzo Bartolomé y en Anales de la Academia del Instituto Nacional Sanmartiniano).
