El peligro que implican las plagas agrícolas obliga a tomar urgentes medidas, para evitar pérdidas irrecuperables y posicionamientos en los mercados internacionales, extremadamente sensibles a la hora de autorizar el ingreso de productos frutihortícolas.

La presencia en Cuyo de la denominada "polilla de la vid”, plantea un desafío en la búsqueda urgente de su erradicación. Si bien esta plaga no afecta directamente la calidad de los vinos, ocasiona importantes caídas en la producción de uvas, lo que incide indirectamente en los volúmenes destinados a la vinificación.

La polilla de la vid ingresó al país desde Chile y el alerta oportuno tuvo por objeto posibilitar que la Argentina tomara medidas precautorias para que la plaga no avance descontroladamente sobre los cultivos. Hasta el momento se han tomado algunas medidas, aunque existe la necesidad de intensificar las acciones para lograr la total erradicación. En este sentido, Mendoza ha implementado, entre otros recursos, un cordón de seguridad que incluye la tarea de desinfectar la vid en una cámara especial, que está siendo instalada por el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) y que estará en funcionamiento en diciembre próximo.

En esa provincia, más allá de la decisión oficial de combatir la plaga, se observa una gran colaboración por parte de los productores que están dispuestos a aportar lo suyo en esta lucha para preservar la calidad de la uva.

Es importante que en San Juan se adopte el mismo criterio de trabajar en conjunto, ya que de no hacer frente a esta contingencia en forma unida, la industria en su conjunto y los productores en particular, sufrirán las consecuencias.