Perú es uno de los países latinoamericanos que más crece en este último tiempo. La economía sigue robusta, a pesar de la crisis externa, con un sólido 6,47% en mayo pasado respecto del mismo mes de 2011, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú, que no manipula las cifras oficiales.

La mayoría de los sectores productivos muestran una evolución positiva, caso de la construcción, con 15,84%; el agro, 7,75% y los servicios 7,92%, y la minería que lidera en el crecimiento del PBI, con mayor ocupación de mano de obra y gran fuente de distribución de riqueza. También aumentó sensiblemente la actividad manufacturera.

Perú, uno de los países del Pacífico, abierto y con economía de mercado, crece a un ritmo más sostenido que los del Atlántico, estatistas y proteccionistas, previéndose para este año un 4,7% de crecimiento, mientras el dólar registra las cotizaciones más bajas en más de 15 años.

Ollanta Humala, que despertó dudas e incertezas sobre el rumbo de su gobierno, mantuvo la política fiscal y monetaria ortodoxa dentro de los parámetros económicos utilizados por Perú de las últimas dos décadas, aunque con mayor acento en las políticas de inclusión. Por eso no sorprende que Humala mantenga la aprobación de sus partidarios, incluyendo a Alejandro Toledo y Mario Vargas Llosa, pero frente a la opinión pública las cosas son para Humala un poco más complejas.

Según una encuesta del matutino El Comercio, de Lima, Humala cierra su primer año de gestión con un 40% de aprobación y un 51% de desaprobación, porcentajes similares a los de sus predecesores en igual lapso. Alejandro Toledo tuvo sólo 18% de aprobación y 76% de desaprobación y Alan García 32% y 64%, respectivamente. Los mayores éxitos de Humala son los programas sociales, caso de los denominados Pensión 65 y Beca 18, en una gestión positiva, para envidia de otros países latinoamericanos.