En la elección presidencial más reñida de Perú en 54 años, el candidato de centro-derecha Pedro Pablo Kuczynski triunfó por un escasísimo margen frente a su rival, la populista de derecha Keiko Fujimori. En un contexto donde la bonanza económica comienza a ralear, los peruanos eligieron nuevo presidente, con la demanda de satisfacer reclamos que todavía marchan en cámara lenta, como la desigualdad, la inseguridad y los conflictos sociales.
Perú registra la segunda mayor tasa de crecimiento de América latina en la última década, y el menor índice de inflación. La expansión dio lugar a una fuerte suba de salarios que bajó la pobreza de 54% a 22%, según los indicadores oficiales. El nuevo presidente, exbanquero de Wall Street y exministro de Economía durante el gobierno de Alejandro Toledo, es consciente que deberá tender puentes con el fujimorismo, que controla 73 de los 130 escaños del Congreso y donde su partido tiene sólo 18 integrantes.
El apoyo a Kuczynski también evidencia el rechazo que genera en la mitad de la ciudadanía la familia Fujimori, que ha marcado la vida política del país, tras el autocrático régimen de Alberto Fujimori (1990-2000), quien purga una pena de 25 años de cárcel por corrupción y crímenes de lesa humanidad. Denuncias de lavado de dinero contra el exsecretario general del fujimorismo Joaquín Ramírez, y el intento por desacreditar esa acusación por parte de su candidato a la vicepresidencia, José Chlimper, perjudicaron a Keiko y evocaron viejas épocas del gobierno de su padre, donde campeó la corrupción y la compra de voluntades. A ello se sumó una masiva marcha que hubo en todo el país para rechazar la vuelta de un Fujimori al poder.
Kuczynski recibió el apoyo de la mayoría de candidatos que quedó fuera de la primera vuelta, entre ellos la popular candidata de izquierda Verónika Mendoza. Esta es la segunda vez que Keiko Fujimori se quedó sin la presidencia tras partir como favorita en las encuestas. Perdió en las pasadas elecciones de 2011, contra Ollanta Humala. En aquella contienda, Kuczynski quedó en tercer lugar. En un intento de reducir el voto antifujimorista, Keiko prometió que no repetiría los errores del pasado y que sería firme e implacable contra la corrupción. Quizá no fue suficiente.
Lo positivo es que el nuevo gobierno será la cuarta gestión democrática de forma consecutiva en la historia de Perú que no es interrumpida por un golpe militar desde la independencia de España en 1821.
