Los procesos mentales y signos dependen del mundo interno y externo para ser percibidos. Nuestra percepción del mundo exterior se inicia con los sentidos, que nos permiten generar conceptos empíricos que representan nuestro alrededor con un parámetro mental que complementa a los ya existentes (conceptos). La percepción modifica el punto de vista del mundo, así que su estudio es importante para el mejor entendimiento de la realidad… Las preguntas como "¿Nuestras percepciones nos permiten experimentar el mundo tal como es?”, o "¿Podremos conocer otro punto de vista diferente al que conocemos?”, se consideran una introducción al planteo de una estética de lo cuyano o percepción de lo auténticamente nuestro.
Si la percepción es un proceso cíclico, de carácter activo, constructivo, relacionado con procesos cognitivos superiores y que transcurre en el tiempo, la percepción es un proceso complejo que va a depender tanto de la información que el mundo entrega, como de las experiencias de quien percibe, por lo tanto, su finalidad es mostrar si los objetos son percibidos de un modo particular (el modo estético) o si los objetos tienen, en sí mismos, cualidades específicas o estéticas.
Para comprender que entendemos por percepción de lo cuyano, debemos reconocer que la percepción pertenece al mundo individual interior. Este tema es tan fundamental para el arte que constituye su propia esencia. Si nos referimos a un arte visual, no cabe duda que se hace para ser visto. El análisis de esta visión normalmente se realiza no sólo sobre la percepción de las formas del espacio sino que ha de representarlas mediante códigos convincentes sobre el plano. Se mueve así, en el continuo dilema del conocimiento racional de los objetos y la captación visual de los mismos; entre representar las cosas "como son” o como "se ven”. Las diferencias empiezan con la interpretación de la información recibida; las desigualdades de cultura, educación, etc. Estas formas o imágenes se "leen” a semejanza de un texto literario, unas fórmulas matemáticas o una partitura musical, y de igual manera tiene su aprendizaje, requiriendo una gramática que explique sus leyes y profundice el sentido de la lectura.
Lo propio y sostenible de nuestras producciones puede deducirse en 4 categorías que a su vez están contenidas en el conocimiento filosófico. De ello mencionamos: el tener, la nada, el saber y la totalidad.
Al plantear una filosofía cuyana esperamos que se logren "descubrir las raíces de nuestra reflexión con la oportunidad de fundar nuestro saber y proyecto de sociedad humana”.
Un ejemplo de ello lo constituye una definición acerca de lo que desde nuestra antropología y filosofía cuyana definimos en el marco de nuestro hipotético paradigma y que encontramos en el concepto de amor. Así definimos: "el amor es no tener nada y saber que lo tengo todo”. Este concepto filosófico, va a responder a las expectativas de nuestro quehacer y forma de concebir una de las realidades más importantes que vincula al hombre para un mundo tan globalizado como el nuestro y al mismo tiempo nos dará el carácter distintivo.
Uno de los elementos estéticos que transversalmente afectan nuestra forma de ver la realidad lo constituye un fenómeno natural el del "Viento Zonda”. Por ello para entender el concepto del ser cuyano es necesario contraponerlo con el concepto de estar. En efecto, "ser es siempre el ser de un estar”, pues no hay seres solos, sino que el ser se da siempre en un estar con otros, como presente, ocupando un lugar como fundamento.
Hoy, se niegan las creencias y a los mismos sueños que "agregan” dignidad al ser humano, porque, si "se es digno por el sólo hecho de existir” para el caso de este escrito, "se es digno por el sólo hecho de estar”.
Nuestra cultura está determinada por el siempre esperar, tomando una infusión, alternando con la producción, mostrándonos en más. Tomar conciencia de nuestro ser, es buscar nuevas significaciones, y crear otras que lo trasciendan sin permanecer en la rutina y operar una estética. Luego, para juzgar críticamente esta manifestación y despliegue hemos elaborado una "artística integrada”, es decir, el arte desde su construcción comunitaria y representativa del ser estético y por el que se fundamenta lo propio del crear y el sentir cuyano, es una oportunidad de innovación y participación comunitaria proyectada para favorecer la percepción creativa en sus habitantes.
