"No tenga duda de que voy a aplicar la ley sobre quien tenga responsabilidad de haber incumplido la ley", dijo Peña Nieto. "Corresponderá a la autoridad electoral determinar si hubo tales prácticas… y, sea en este gobierno, o en el tiempo ya de mi gobierno, estaré por aplicar la ley y sancionar a quien eventualmente, de haberlo, haya incurrido en una práctica ilegal".
Antes, en la entrevista, Peña Nieto me había dicho reiteradamente que "no hubo" compra de votos por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y calificó las declaraciones del ex candidato de centro-izquierda Andrés Manuel López Obrador, que está exigiendo la anulación de la elección, de "señalamientos totalmente infundados". Si se produjo compra de votos, fueron "casos aislados y casuísticos", me dijo.
López Obrador, segundo puesto en las elecciones, alega que el PRI compró millones de votos -incluso regalándole a la gente tarjetas de compras-, sobrepasó con mucho los límites permitidos de gastos electorales, e hizo pactos oscuros con las dos cadenas de televisión para conseguir una cobertura periodística favorable.
Le recordé a Peña Nieto que el PRI fue durante sus siete décadas en el poder un maestro en la compra de votos y otras tretas electorales. Respondió que "los alumnos de otros partidos" superaron al PRI en años recientes. Pero, agregó, "yo creo que este tipo de prácticas se han ido desterrando dentro del ejercicio democrático de este país", y que él pertenece a "una nueva generación de líderes del PRI", que han hecho su carrera política "en una cultura democrática".
Ante la pregunta de si será un candidato débil -se enfrentará a un Congreso dividido y a una parte considerable de la población que duda sobre su legitimidad-, reconoció que deberá buscar acuerdos con la oposición en el Congreso."Hay un gran respaldo, mayoritario, contundente, y claro en favor del proyecto que encabezo", dijo. "No se puede señalar de un presidente o un gobierno débil a partir de tener un Congreso que los mexicanos han querido tenga corresponsabilidad en las decisiones… Estará en el liderazgo que habré de ocuparme de tener que podamos construir los acuerdos en el Congreso".
Cuando le pregunté cómo conseguirá la aprobación de su reforma energética que permitiría inversiones privadas en el monopolio petrolero estatal Pemex, si gran parte de su partido y los sindicatos aliados del PRI son reacios a esa propuesta, Peña Nieto fue terminante: "Pero lo he postulado, y lo he comprometido, y es claro que está consensuado y hablado con quienes fueron parte de mi partido. No ha habido una voz discordante".
<BF>Mi opinión:<XB> si las autoridades electorales confirman la victoria de Peña Nieto, como es probable que ocurra, y él asume la Presidencia el 1 de diciembre, no tendrá ni el poder de convocatoria ni el respaldo masivo que necesitará para aprobar las ambiciosas reformas que ha prometido. Y si Peña Nieto realmente quiere disipar las dudas sobre su legitimidad, y sobre la sinceridad de sus afirmaciones de que pertenece a "una nueva generación" del PRI, tendrá que demostrarlo con acciones audaces desde el primer día. Una de las mejores maneras sería cumpliendo con su promesa de encarcelar a todos aquellos que compraron votos, incluyendo a dirigentes de su propio partido. Eso probaría sus credenciales democráticas, y le permitiría poner en marcha las ambiciosas reformas que México tanto necesita.
