La adicción a los juegos de azar, también denominada ludopatía, se ha convertido en uno de los trastornos más temibles que pueda sufrir una persona, por las consecuencias que esta provoca en su vida social. El surgimiento de grupos de autoayuda en todo el mundo, para luchar contra este flagelo es una muestra del estado de desesperación en que se cae y de los grandes esfuerzos que se deben realizar para tratar de escapar del incontrolable deseo de jugar compulsivamente.

En nuestra provincia se calcula que el trastorno afecta a varios centenares de personas, aunque solo algunas toman conciencia y logran juntarse en busca de ayuda, como ocurre con el grupo que se ha formado en ámbitos de la Parroquia de Trinidad. Todos los martes, unas 30 personas ludópatas se reúnen gracias a una iniciativa que tuvo una persona después de haber sufrido graves consecuencias por su adicción al juego.

La ludopatia consiste en un trastorno que obliga, por una urgencia psicológicamente incontrolable, a jugar, de forma persistente y progresiva, afectando de forma negativa a la vida personal, familiar y vocacional. Hay casos en que a consecuencia del juego se han perdido fortunas, o se han descuidado aspectos de la vida social o familiar que han marginado al jugador de su entorno, sumergiéndolo en un estado de soledad absoluta. Esto último ocasiona que estos individuos consideren la posibilidad de quitarse la vida, al no encontrar una salida a su problema.

La ludopatía se caracteriza fundamentalmente porque existe una dificultad para controlar los impulsos, y que en cierto sentido tiende a manifestarse en practicar, de manera compulsiva, uno o más juegos de azar.

En España, donde el problema alcanza niveles preocupantes, se han creado numerosas asociaciones para tratar a los ludópatas, mientras que en Estados Unidos, se calcula que el uno por ciento de la población adulta, unos 2 millones de personas tienen problemas con el juego, y que otros 6 millones presentan síntomas que convendría vigilar.

La adicción al juego no distingue clases ni niveles sociales y podría ser una de las generadoras de los altos niveles de delincuencia que existen, al colocar al individuo en situaciones límites en las que utiliza cualquier estrategia para conseguir dinero para seguir jugando. Sin duda, estamos frente a un problema psicológico de variadas consecuencias al que hay que seguir de más cerca, para crear los anticuerpos que evite estos casos.