En 1250, en un camino de Estadilla, un pueblito enclavado en las montañas de la provincia de Huesca (Aragón, España), dos carboneros volvían con su carrocilla repleta de leña. Cansados, hacen un alto en su tarea y se les presenta la Virgen María con el niño Dios en sus brazos y un grano de uva en su mano izquierda. Rezaron los trabajadores agradeciendo que la Virgen estaba arriba de su carrocilla (un carro a veces tirado por caballos, otras empujado por campesinos). La fe creció y el lugar se convirtió en sagrado, por lo que los habitantes del lugar la declararon patrona de la Carrodilla (vocablo que deriva de una deformación de "carocilla”.

El santuario de la Virgen de la Carrodilla, está situado a unos 6 kilómetros del pueblo de Estadilla, en plena sierra del mismo nombre, y la Virgen siempre ha estado muy vinculada al lugar: los primeros datos relacionados con el santuario, datan del siglo XIII.

Cuando el emigrante don Antonio Solanilla llegó a Mendoza en el último cuarto del siglo XVIII, trajo de su España natal una imagen de esta Virgen, para entronizarla en el oratorio familiar. Así nació su devoción como patrona de los viñedos, y fue consagrada como tal en 1938, con un hermoso santuario.

El entonces arzobispo de San Juan, monseñor Américo Orzali, la instituyó Parroquia: posee una fachada de estilo colonial, techo de dos aguas y una sola torre-campanario al costado. En el altar mayor está la imagen de la Virgen -obra del alemán Bernardo Kletechme- tallada en madera de roble y con cabello natural, realizada a fines del siglo XVIII.

Cuando los Solanilla se retiraron de la casa, entregaron la propiedad a la curia. Sobre la fachada y encima del portal central (única vía de acceso al templo) posee un mosaico realizado en la ciudad de Rosario que representa a la Virgen entre los viñedos sobre una carrocilla, obra del artista Salvador Spinato. En 1955 la Iglesia fue encomendada a los misioneros oblatos de María Inmaculada.

Cuenta la leyenda que una tarde próxima a la vendimia, espesos nubarrones amenazaban la región, y es aquí donde la familia Solanilla invocó la protección de la Virgen; una vez terminada la plegaria, las nubes comenzaron a disiparse lentamente, salvándose toda la cosecha. Esto se hizo popular y no sólo la familia Solanilla, sino que los vecinos del alrededor acudían al lugar a rogar por las buenas cosechas.

Allí la Virgen se convirtió pronto en patrona de los viñedos mendocinos.

Venerada en ambos pueblos (el hispano y el latinoamericano), esta Virgen aragonesa tiene en Mendoza una relevancia especial siendo el centro de las Fiestas de la Vendimia, de gran raigambre nacional.

El 12 de febrero de 1938, el entonces obispo de Mendoza y Neuquén, monseñor Verdaguer, realizó la coronación de la Virgen ante 7.000 personas que se reunieron en la Carrodilla. Se bendijo la corona y se la colocó a la imagen; se dio lectura al decreto eclesiástico que se refiere a la coronación y declaración de la patrona de los viñedos .

En San Juan se encuentra entronizada en la glorieta de plaza Hipólito Yrigoyen (Ciudad de San Juan) y en la localidad de Tierritas en el departamento de Albardón. Desconozco otro posible lugar religioso.

Hace 25 años (un 26 de noviembre) el padre Osvaldo Daroni junto al grupo de oración del oratorio San Nicolás de Tolentino presidido por la señora Olivia de Hidalgo trajeron una imagen de Nuestra Señora de la Carrodilla a la gruta construida para ella en el Puesto Sanitario de la misma localidad donde se le rezaba con creciente devoción. Hasta que un 26 de febrero de 2001 se inauguró el bello templo original, artesanal y artístico en su honor a pocas cuadras de la gruta, gracias a la guía irremplazable del padre Miguel González, el genio del señor Diápolo, y el ferviente trabajo de los fieles.

El pasado domingo 4 del corriente se realizaron los festejos patronales en la localidad de Tierritas, después de una novena que contó con la asistencia de numerosos fieles.

Hay una oración a la Virgen que expresa: "’Señora de la Carrodilla: Virgen del amor y del buen vino, Te vengo a pedir que le digas a tu Hijo Jesús -que así como dejó instituida su Eucaristía en los más comunes, nobles y asequibles alimentos del pobre (el pan y el vino)- tenga siempre misericordia de nosotros, nos perdone nuestros pecados y también nunca se aleje de nuestros corazones./ ¡Oh Virgen de la Carrodilla! Junto al pan nuestro de cada día, que sepamos apreciar en su justa medida, el vino licoroso que representa a los espíritus. Que nunca nos falten las manos que consagren la Eucaristía del Señor y la distribuyan a todos los hijos de la Iglesia católica, sino que a través de la Madre de Cristo, sepamos escuchar siempre el llamado de Dios que todos los días nos renueva su amor…”.