Se celebra hoy el Día del Patrimonio Cultural, fecha en la que se pone de relieve todas las manifestaciones materiales e inmateriales, tangibles e intangibles que nos identifican como comunidad, provincia y nación.
Cotidianamente podemos observar en diversos medios gráficos de Arquitectura y similares, una nueva tendencia en el mundo dirigida a recuperar viejos edificios patrimoniales declarados o no como tales, insertándolos en el medio, para la mirada y goce del espectador o para las vivencias de quienes los usan. También se recuperan sitios históricos de importante carga simbólica para la afirmación de la memoria colectiva, y afortunadamente se han incorporado grandes obras de la modernidad como dignos exponentes de conservar y fortalecer sus bases.
Nuestra Nación viene sabiamente recuperando su impronta histórica a través del reconocimiento y puesta en valor de todos aquellos bienes intangibles que formaron parte de los pueblos originarios, y por otro lado, en este año del Bicentenario de la Patria, recuperando edificios emblemáticos de la historia de la arquitectura del país.
Estos ejemplos o tendencias por suerte llegaron a San Juan, con la recuperación del Centro Cívico, verdadero exponente de una época, siguiéndole la recuperación del edificio del Rectorado de la UNSJ y la hoy puesta en valor de nuestra Casa Natal de Sarmiento o la sabia recuperación del Colegio Nacional Pablo Cabrera. Pero hay otros edificios que piden a gritos su recuperación desde el Pabellón Central del Hospital Rawson, el Mausoleo de los Echagüe en el Cementerio de la Capital, la Casona o ex Chalet Campodónico en Angaco, la fachada Norte de la Escuela Normal Sarmiento, la refuncionalización, consolidación y puesta en valor del Edificio 9 de Julio para así completar con la magnifica idea de haber declarado al Eje cívico institucional como patrimonio, valorando el esfuerzo de muchos en la tarea de la reconstrucción.
Pero también hay ejemplos de olvidos y muy vergonzosos, como es el caso del sitio histórico nacional, en Zonda, dónde ese genio llamado Sarmiento inmortalizara la frase "Las ideas no se matan "’, sitio que presenta un lamentable y degradante estado de abandono a la vera del enigmático Estero de Zonda o la erradicación innecesaria por falta de creatividad para mantener en pie el aromo histórico frente a la Casa de Sarmiento.
Hoy nuestro patrimonio debe ser algo más que una simple palabra en un discurso. Debe ser un hecho, una inversión, un trabajo mancomunado y ejecutado. El patrimonio de San Juan en todos sus conceptos, no debe mostrarse solamente en exposiciones fotográficas que sólo algunos se molestan en ver, sino que además, hay que acreditarle un protagonismo que se constituya en una intervención real, palpable, vivenciable, donde al observarlos veamos en concreto dichas acciones. Debe aplicarse urgentemente una política educacional, que imponga el conocimiento a la conciencia colectiva del cuidado y respeto de nuestro patrimonio, que es un bien memorial, que nos pertenece a todos.
