El tránsito vial restrictivo entre Mendoza y Chile, debido a los trabajos en el Paso de Los Libertadores que comenzarán el próximo lunes, dejó a San Juan como alternativa principal del nexo carretero cordillerano en la zona central, lo que obliga a optimizar servicios en el Paso de Agua Negra. Tanto por la mayor afluencia de viajeros en plena temporada turística, como por la opción de quienes desechen el cruce mendocino, se espera un movimiento inusual de vehículos hacia y desde Coquimbo, lo que demanda mayor atención de Aduana, Migraciones y de Gendarmería, encargados de los controles fronterizos, como también de organismos provinciales y del municipio del lugar para atender a los automovilistas.

Ya se dieron las primeras instrucciones para ampliar los horarios de la tramitación de la documentación exigida, con más personal para evitar las largas demoras en la Aduana, previéndose un 50% más de rodados y personas respecto al promedio de las temporadas anteriores. La convocatoria del gobernador a los responsables de los sistemas fronterizos tuvo una inmediata respuesta, pero es necesario que las gestiones se dirijan también al lado chileno, con el apoyo de nuestra representación diplomática. Según manifestaciones de viajeros, el complejo aduanero de la IV Región es un cuello de botella originado por una burocracia que desborda al escaso personal: sólo dos funcionarios de migraciones cargando datos y controlando documentación y otros dos en la inspección de Aduana. Esta situación engorrosa pide los buenos oficios del mandatario sanjuanino para exhortar a los funcionarios de Chile a prestar mejor servicio para hacer más dinámico el tránsito binacional.