Anselmo Buendía, personaje de Cien años de soledad -escrita por Gabriel García Márquez-, era un dedicado enfermero de condición muy humilde que vivía en el pueblo de Macondo. Después de incursionar en política, resulto ser electo edil comunal. De repente, su vida comenzó a dar un vuelco, y solo con su percepción del salario todo empezó a cambiar. Dejo su viejo ciclomotor dos tiempos y compro su soñado Pontiac 78, que aunque viejo, había sido el sueño de su vida, luego mejoro su vivienda y por un tiempo fue feliz con su familia. Después del primer año las cosas empezaron a cambiar, empezó a gastar demás, consiguió una novia joven y los amigos de ocasión y las fiestas sobraban. De un día para otro dejo su regordeta pero leal mujer, y con ella su familia, incremento sus gastos e hizo manceba con su nueva novia con quien, para colmo, tuvo también un hijo. El día menos pensado termino su mandato de edil y los problemas no se hicieron esperar, Anselmo se encontró que no había ahorrado nada y tuvo que volver a la salita donde ponía inyecciones. Al tiempo su novia se fue, tuvo que vender su Pontiac y finalmente término más pobre y solo que nunca.
La pregunta es… ¿qué nos hace humanos? ¿es el entorno o son los genes? Luego del descubrimiento que el genoma humano posee 30.000 genes y como consecuencia de ello los científicos deducen, que la formación del ser humano parte no de la predeterminación genética , sino del entorno o del ambiente en que se desarrolla. A esta situación Matt Ricque sentencia que también son los genes los que necesitan del entorno, ya que estos funcionan en experiencias formativas y reaccionan a factores sociales .
En la ciudad de Filadelfia, dos hombres de negocios, Randolph y Mortimer Duke, tienen una discusión sobre la causa de que si una persona es pobre o rica es debido al origen social o la genética. Como no se ponen de acuerdo, deciden hacer una apuesta, arruinando a un hombre rico y dando todos los beneficios y poniendo al mando de su compañía a un hombre pobre. El resultado fue sorprendente, y naturalmente el hombre pobre reacciono con inteligencia sorprendente convirtiéndose en un importante hombre de bolsa (film De mendigo a millonario). Twain por su parte, en su novela ‘el billete del millón de libras’ busca como protagonista principal a un mendigo de nombre Henry Adams , éste se ve envuelto en una inusual apuesta entre dos hermanos ricos y excéntricos que entregan en un sobre un billete de un millón de libras a un indigente. La razón de esto, es que Oliver considera que la mera existencia del billete permitirá a su poseedor obtener lo que necesite gastándolo rápidamente, mientras que Roderick sostiene que en realidad le serviría para generar más riqueza y desarrollo debiendo negociar para que sea de alguna utilidad. Toda su honradez y sus capacidades son puestas a prueba , Twain nos plantea aquí con su habitual humor e ironía cuestiones como el verdadero valor del dinero, la veneración y la hipocresía que surgen a su alrededor, y el verdadero sentido de la honradez.
Pero estos últimos ejemplos son sólo novelas. Sin embargo éstas encuentran sustento con la experiencia de Christopher Paul Gardner. Este, millonario emprendedor, conferencista y filántropo estadounidense, Luchó a favor de las personas sin hogar en Estados Unidos mientras criaba a su hijo Christopher a comienzos de la década de 1980. Reside en Nueva York y Chicago. La aventura de Gardner, de ser un padre sin casa hasta llegar a ser multimillonario se ha retratado en una película que se estrenó en Estados Unidos a finales de 2006, titulada En busca de la felicidad, pero sin lugar a dudas lo determinante de su éxito fue su capacidad innata como así, la experiencia y la necesidad adquirida durante un largo tiempo. La película tiene como guión una adaptación del libro de las memorias de Gardner con el mismo título que fue publicado en el mismo año. Tal vez , y como decía Ortega y Gaset, el hombre y sus circunstancias. En este aspecto podremos ver situaciones excepcionales dentro del cambio de circunstancias, sin embargo la experiencia de Anselmo Buendía es tal vez muchas veces impera. El hecho de pasar del remo al timón de golpe, sin duda alguna cambia la aptitud del hombre, las circunstancias cambiaron y es posible que el ser no esté a la altura de las circunstancias para un golpe repentino, ya que definitivamente ni sus genes estaban percibiendo el contexto nuevo, y sin tiempo de adaptación a la nueva situación. Pero a pesar de todo, es la preparación académica y las ansias de progreso, lo que pone freno a la pobreza.
