Pronto celebraremos el renombrado Bicentenario. Algo parecido al cambio de siglo, con festividades de todo tipo. Todos estamos entusiasmados y atraídos por estas festividades. Pocos se han preguntado "cómo" lo recibiremos.
En 1910 el país veía un futuro venturoso, con sus problemas, pero la mayoría, creyendo y tirando para adelante "viendo la luz al fondo del túnel". Este 2010 nos encuentra, a mi forma de ver, mirando hacia atrás, divididos, sospechados, castigados, sin ningún proyecto de país. Alguien se pregunto que país le dejaremos a nuestros hijos.
Los políticos como perro y gato no logran unirse, aunque más no sea en temas que beneficien al país. Nadie busca lo que nos une sino lo que nos separa. Han resurgido, odios y una violencia no común, que a la larga, y ya tenemos una experiencia supina, no tardará en causar problemas mucho mas graves. Nadie se puede expresar con libertad. Quien piensa distinto es un enemigo que hay que aplastar en el sentido total de la palabra. Grupos minoritarios perfectamente individualizados han decidido, que son los dueños de la verdad y el que no está de acuerdo con ellos, puede ser callado o agredido. Patria es un término, que no es mencionado, sólo en los juramentos de forma. No hay proyecto de futuro, parafraseando al Sr. Duhalde, "estamos condenados al fracaso". Lo máximo que escuchamos del futuro, son las candidaturas, de los mismos que no tienen proyectos, solo el personal. Las encuestas serias muestran una falta total de credibilidad en la dirigencia. Nadie busca encontrar un camino que a la larga nos una, tras un proyecto común y mayoritario.
En el congreso es más fácil escuchar algún insulto que una idea. Hay congresales que van sólo a apretar un botón y a cobrar su sueldo. Quien hace unos años votó un proyecto por el afirmativo, ahora lo hace por la negativa en el mismo caso, con una tranquilidad pasmosa.
La ética tiene precio. La prensa en general no puede expresarse libremente, estemos o no de acuerdo. Los diarios los compran los ciudadanos y ellos con su discernimiento son los que premian o castigan a los periodistas. Lo otro es la no democracia. "Puedo no estar de acuerdo con tus ideas, pero daría la vida en defensa de la democracia para que las publiques". Si no que me manden un listado a casa de lo que debo o no leer.
El general Perón decía que sus gobiernos fueron más fuertes con la mayoría de la prensa en contra que con toda a favor. Demos entonces una mirada amplia y abarcativa a los países que nos rodean para ver en que andan y les aseguro que están en las antípodas de lo que nosotros estamos. Han aprendido de la historia de los desencuentros y se han unido para el bien común de todos y no el de unos pocos.
Busquemos que ondeen las banderas celestes y blancas y no "otras" ajenas al sentir nacional de las mayorías democráticas. Ese si será un buen recibimiento al Bicentenario.
