La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en París, aprobó ayer la admisión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como miembro de pleno derecho de este organismo donde se antepone el patrimonio y la evolución de la humanidad a las diferencias políticas, étnicas, o religiosas.
Con una votación masiva de 107 Estados miembros, de los 87 que necesitaba para ingresar, la Unesco se ha convertido en la primera agencia de la ONU en admitir al Estado palestino desde que el 23 de septiembre último la ANP pidiera ser miembro de pleno derecho del organismo mundial. A diferencia del Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos puede ejercer su derecho a veto para impedir la admisión palestina, en la Unesco no existe tal mecanismo y por ello nada impide esta incorporación aprobada con más de los dos tercios necesarios. Los palestinos tienen ahora plenos derechos para proponer lugares que pueden ser declarados patrimonio de la humanidad, como la antigua ciudad de Belén y la Iglesia de la Natividad, tan cara a los sentimientos del cristianismo, y que sea la Unesco la que los proteja en el futuro. Pero también es importante esta admisión para luchar contra el expolio de objetos arqueológicos hallados en el territorio palestino, que podrá denunciar la ANP como violación del derecho internacional sobre la destrucción de sitios y artefactos, así como frenar la transferencia ilegal de objetos arqueológicos, tal como ha venido ocurriendo. Claro que no hay que olvidar que la economía de la Unesco depende de grandes aportantes, como EEUU, Inglaterra, Canadá, Alemania y otros poderosos aliados de Israel.
