El papa Francisco ha instado a los padres a involucrarse plenamente en la educación de sus hijos, a la vez que criticó que la enseñanza actual quede en manos de "expertos”, restando protagonismo a la familia. Por el contrario, Bergoglio señaló que si la enseñanza familiar recobra su rol principal, muchas cosas van a cambiar para bien de los chicos. "Es hora de que los padres y las madres regresen de su exilio y se impliquen plenamente en la educación de sus hijos”, expresó el Santo Padre, preocupado por el giro que se ha dado en las formación de los chicos.
El Papa reconoció lo difícil que es para los padres asumir la educación de sus sus hijos cuando los ven sólo por la tarde y vuelven a casa cansados, una situación que es aún más difícil para los padres separados. Y lamentó que intelectuales de todo tipo hayan hecho callar a los padres de mil maneras para defender a las jóvenes generaciones de los daños -verdaderos o presuntos- de la educación familiar.
El pontífice argentino también reconoció cómo ahora no hay tiempo para hablar, reflexionar y confrontarse, pues muchos padres están secuestrados por el trabajo y de otras preocupaciones, abrumados por la nuevas exigencias de sus hijos y de la complejidad de la vida actual, lo que los lleva a paralizarse a la hora de actuar. Pero, ponderó el papel de los padres por que es insustituible, ya que sólo ellos pueden compensar los errores en la formación.
Por ello los aconsejó que no exasperen a sus hijos y que tampoco les desanimen, pidiéndoles cosas que se sabe que no pueden hacer, y a los padres separados les reclamó que no hagan rehenes a sus hijos, ya que a veces por las disputas son los hijos los que llevan el peso de esa separación.
