Argentina volvió a retroceder en el índice mundial de percepción de la corrupción, que realiza anualmente la entidad Transparency International sobre la base de entrevistas a empresarios, personalidades, y directivos de ONG, además de información oficial recabada en 177 países. En ese número de naciones auditadas se determina un puntaje que el año pasado lo encabezaron Dinamarca y Nueva Zelanda como los países más transparentes el mundo, en tanto Somalia, Corea del Norte y Afganistán quedaron últimos al ser calificados como los más corruptos de la tierra.
Nuestro país cayó del puesto 102 del relevamiento efectuado de 2012, al lugar 106 del año pasado en el Índice de Percepción de la Corrupción, que tiene como referente a la Fundación Poder Ciudadano participante de la auditoría. También nuestra nota en el ranking global de transparencia está lejos de los vecinos: Chile obtuvo 71 puntos; Brasil 72 y Uruguay 73, en tanto los peores registros latinoamericanos fueron de Venezuela con 160 y Haití con 163 puntos respectivamente.
Las puntuaciones de los países pueden ser positivas cuando existe un amplio acceso a sistemas de información y normas que regulan el desempeño de quienes ocupan cargos públicos, mientras que la falta de rendición de cuentas en las instituciones si no son claras son factores que deterioran las percepciones de transparencia en la gestión pública, según afirman los autores del estudio.
En ese sentido se observó la ausencia en nuestro país de políticas anticorrupción, que se reflejan en los inactivos organismos de control, además de percibirse un alto nivel de impunidad, ya que son casi nulas las investigaciones de corrupción y, cuando las hay, no llevan a una condena efectiva.
