El gobierno niega que la inflaciòn sea preocupante, aunque economistas conocidos y respetados aseguran que ya es necesario adoptar soluciones concretas. Esto tiene dos aspectos negativos: primero la tergiversación de la realidad y segundo el deterioro permanente del dinero que, aunque se niegue, se comprueba desde hace varios meses en las compras diarias.

Los ciudadanos advierten que las soluciones que adoptan todos los países frente a este problema tiene casi siempre las mismas reglas y códigos y que, cuanto antes se pongan en marcha resultan menos dolorosos, sobre todo para los que menos tienen. Esta sinceridad en presentar los hechos, dialogar y debatir permite entender el presente y ver claro hacia delante en momentos en que el ciudadano busca más seguridad en torno de su vida y sus cosas.

Además, por una razón socio-cultural-global, el ciudadano necesita cada vez más seguridad y sino obsérvese el malestar general que ha sembrado en todo Europa el caso de Grecia. Allí la parte afectó al todo. Los europeos tendrán que ajustar sus gustos y sus cuentas porque el préstamo a Grecia afectará a la región. Sucede que se construyen las estructuras regionales con muchas esperanzas pero se sabe que hay que compartir todo, lo bueno y lo malo.

Compartir un caso que no favorece o no gusta no es el total de la historia y el circuito completo de una regionalización aguarda con sorpresas que tienen diversos matices. Sin dudas que la unión hace la fuerza lo cual no anticipa ni triunfos ni fracasos permanentes. Lo que venga será compartido es decir será distribuido en partes lo cual es justo. Pero cuando las convocatorias se hacen desde el poder la gente duda porque la experiencia en ese terreno no ha sido lo suficientemente ecuánime, es decir no ha habido igualdad ni imparcialidad de juicio.

Queda mucho por recorrer en el camino que marca la ciudadanía plural, pero si el hombre no deja pasar los hechos como si fueran casuales, adquiere cierta fortaleza para enfrentar distintas experiencias. Es, además, la forma de dar autonomía a las partes para fortalecer el todo. Y el todo es la casa común, es la receptora de los hechos que van a dar carácter peculiar a algunas cosas.

Ese tipo de sensación de inseguridad, que afecta últimamente a mucha gente, podría ser más pasajera que estable si se pudiera mirar hacia adelante con ciertas certezas pero esas certezas son generadas por las conductas de quienes tienen en sus manos las responsabilidades del gobierno.