El atentando a la revista "Charlie Hebdo", seminario satírico y progresista francés, símbolo emblemático de la libertad de prensa en Europa, ha sacudido al mundo entero, especialmente a Occidente, por la barbarie e irracionalidad con la que han actuado sus autores.

Asesinar a quemarropa a doce personas y herir a otras diez, algunas de las cuales están en muy grave estado, con el solo justificativo de una venganza por motivos religiosos, es una muestra de la intolerancia que reina actualmente en gran parte del planeta, alentada por un terrorismo islámico implacable que mantiene en vilo a la comunidad internacional.

Estamos ante otra muestra de prepotencia y crueldad basada en la acción de organizaciones extremista proclives a no hacer uso del diálogo ni al uso del raciocinio a la hora de plantear o defender sus ideas.

Si bien el ataque, en un principio, no fue reivindicado por ninguna organización internacional, los sospechosos identificados y las primeras líneas investigativas señalaron como objetivos a los principales movimientos yihadistas. Esto último también está vinculado a que la revista "Charlie Hebdo" venía recibiendo amenazas desde que en 2006 publicase caricaturas de Mahoma, lo que no justifica este tipo de proceder vengativo y violento.

El repudio generalizado a este nuevo atentado que se comete en un país occidental radica en que ha sido perpetrado cobardemente contra los integrantes de un medio de comunicación, utilizando armas de fuego de gran poder contra personas que no son proclives al uso de la fuerza, al ser intelectuales que pretenden trabajar en el marco que proporciona la libertad de expresión, uno de los derechos más sagrados que pueda tener el ser humano.

El hecho de que la redacción de la publicación francesa quedara devastada por el solo propósito de hacer uso del derecho a informar o fijar opinión, sin ningún tipo de censura, demuestra la irracionalidad que invade a algunas personas cuando sienten que se están tocando sus intereses o su línea de pensamiento.

La intolerancia es equivalente a la soberbia o el absolutismo con la que muchos sectores actúan, y son actitudes que deben ser rechazadas, en este caso, en honor a quienes perdieron trágicamente su vida en tan absurdo atentado.