No se puede decir que las cartas están echadas, porque aún resta mucho para definir, pero el paso que dio José Luis Gioja esta semana en una radio porteña parece determinante: "¿Se va a volver a presentar? Estamos en eso, hermano", alcanzó a responder el gobernador sanjuanino al periodista Daniel Tognetti para luego meterse en la maraña legal que envuelve la posibilidad de que intente por cuarta vez convertirse en la máxima figura institucional de la provincia. Hay muchas cosas que asemejan esta elección a otras: Gioja, otra vez tuvo la intuición de aliarse al candidato del oficialismo que más mide, punto uno. Punto dos, los tiempos los maneja él, y solamente él, eso es evidente. Mientras todo el peronismo piensa (por lo bajo, obvio) que se está demorando con las definiciones, él está pensando en su viaje a Lourdes, en Francia, que va a quedar exactamente para el momento más álgido de la campaña electoral. Y, punto tres, mal que le pese a los opositores, vuelve a llegar a una elección con una aceptación de imagen que rosa el escándalo. ¿Se presenta nuevamente? Hay señales sobre que sí, pero hay otras que dan que pensar lo contrario. En definitiva, como ocurre hace 12 años, Gioja vuelve a tener a los dirigentes políticos sanjuaninos bajo la pata de sus definiciones.

¿Qué pasa en el peronismo que nadie se le arrima? Hay varias respuestas para ésta pregunta: la primera es que nadie en el PJ tiene la suficiente autonomía económica para someterse a la tortura que implicaría una escisión del PJ sanjuanino. El senador Ruperto Godoy, el único que demuestra independencia de manejo, no llega a medir en la opinión pública como para competir seriamente. Según Acierto, en la encuesta exclusiva que la consultora hizo para este diario a fines de abril, el legislador está en un comodísimo sexto o séptimo lugar muy lejos de Gioja que supera el 63% de intención de votos, según ese mismo trabajo. Godoy ha logrado con algunos de sus amigos en Capital Federal bajar programas o conseguir fondos para tentar a algunos referentes del peronismo que hasta no hace mucho tiempo estuvieron con Gioja. Muy pocos, pero algunos están. Un exministro entre ellos, por ejemplo, pero no ha logrado que la separación se vuelva trascendente. Según dicen, hace muy poco se juntaron en Casa de Gobierno para hablar de las internas. Godoy le habría pedido al gobernador garantías para competir en la interna. La respuesta del mandatario fue: "Sigamos charlando". El que lo conoce a Gioja sabe que esa frase está armada y de continuidad no tiene nada. Veremos cómo la interpreta el legislador.

Por el resto del PJ, no aparece nadie. Marcelo Lima, quién tiene un gran espacio en el PJ local, está en el lote de los que prefiere acomodarse a lo que Gioja diga. Daniel Tomas, igual. Y Sergio Uñac, quién podría ocasionar algún daño si decidiera apartarse, ya dijo varias veces que si Gioja es candidato, él se cuadra y obedece la estrategia. No hay más. El resto, como Daniel Molina, cuya imagen está luego de la de Uñac, no piensan en un peronismo sin Gioja. Es más, es muy probable que el Ministro de Desarrollo Humano nunca haya pensado en el peronismo, por ejemplo. Dante Elizondo, cuya imagen está en quinto lugar, después de Gioja, Uñac, Molina y Lima, sólo quiere ser intendente de la Capital y, a razón de sinceridad, su lealtad no le permitiría ar un paso fuera de lo que Gioja indique.

Gioja ha logrado acomodar a sus dirigentes para que este escenario ocurra. También es cierto que es él la mejor oferta electoral del PJ hoy, dato medido hace poco tiempo. Sus movimientos en Capital Federal han dado resultados en San Juan, no caben dudas. Hay cuestiones estructurales que el Gobernador no ha podido o no ha querido modificar, a pesar del amplio margen de movilización que el apoyo popular le entrega desde 2003 a la fecha. La oposición, los más duros y los mas blandos también, no han podido hacerle mella: le echan la culpa a los medios, pero en realidad es sólo una excusa para no admitir su increíble incapacidad para llevar adelante una oposición que no sólo les sirva a ellos, si no a los votantes en general. Una prueba de ello es Eduardo Cáceres. Un dirigente sin historia que llegó a un cargo tan importante como una diputación nacional, sin contenido ni propuesta más allá que el amarillo de sus carteles y el nombre de Mauricio Macri al lado del suyo. Hubo una inyección de dinero que le ayudó, que el resto no lo tiene, es cierto. Pero o Cáceres lo buscó, o lo vinieron a buscar, que es más o menos lo mismo. Es una virtud, obviamente.

¿Si puede volver a presentarse? lo va a resolver seguramente la Justicia, y es muy probable que la provincial. Hay quienes aseguran que sí y hay quienes aseguran que no. Pero los que dicen que no sólo dan razones legales, no políticas, no de propuestas. Y, contrario a eso, quienes dicen que sí, sólo dan razones políticas, y algunas legales. Sólo del diputado nacional Daniel Tomas ha salido a defender esa posibilidad públicamente. No muchos quieren pagar el costo político de explicar porqué Gioja debe presentarse a un cuarto mandato consecutivo. Hay quienes piensan que Gioja no tiene resuelto presentarse, a pesar de lo que le dio a Tognetti esta semana el Gobernador. Y fundamenta esa teoría en la salud del mandatario, cosa que hasta Gioja considera publicamente. "Si Gioja no se presenta, es porque se va a la Vicepresidencia", dijo un operador local esta semana. Pero otro descartó de plano esa idea. En quince o veinte días todas éstas incógnitas se verán develadas.