El origen de los tiros federales en nuestro país se remonta al siglo XIX, aunque es indudable que tomaron impulso cuando se tornó difícil la situación con Chile, por problemas limítrofes, y el Congreso sancionó la Ley Orgánica del Ejército, que estableció por primera vez el servicio militar obligatorio. Esto es en 1901 y 1902, años en que también se dispone aumentar el presupuesto en armamento ante la posibilidad de un conflicto armado, incluso se convoca a las clases 1878, y 1879.
Es cuando se produce una afluencia masiva de ciudadanos a los diferentes polígonos existentes a practicar tiro. De ahí el lema que ostentan los tiros federales, que reza "Aquí se aprende a defender a la Patria”. En San Juan el origen de nuestro actual Tiro Federal corresponde al año 1904, en coincidencia con los sucesos nombrados. Fue el 10 de septiembre de ese año cuando se fundó el "Club Federal de Tiro y Gimnasia”, siendo su primer presidente el coronel Antonio Tiscornia.
Aquella primera comisión directiva contó con entusiastas promotores, entre los que se destacó el entonces capitán José Marcilesi. Este polígono se erigió en la entonces Avenida San Martín -hoy Avenida Rawson- que se utilizaba como límite de la ciudad con el departamento Santa Lucia. Fue en este naciente polígono al que asistieron numerosos sanjuaninos de las clases mencionadas, como el abuelo de quien escribe, José Darío Delgado Riveros. Sin embargo este polígono perduró hasta 1910, pues no ofrecía su campo de tiro condiciones de seguridad plenas.
En un diario de la época se habla que "las autoridades municipales de Trinidad estimaron que no era posible que siguiera funcionando, por cuanto su campo de tiro no tenía protección y era la misma avenida al sur de la 9 de julio…”. En estos años era presidente del polígono don Domingo Elizondo, un puntal en la institución. Demolido el edificio, las actividades se interrumpieron, pero no fue por largo tiempo. El problema se solucionó gracias a que las autoridades militares permitieron utilizar para el llamado "tiro ciudadano”, el stand de los cuarteles del RIM 22, en Marquesado.
Este lugar era un campo abierto, con una simple casucha. Pero la concurrencia, cuentan las crónicas, fue grandísima, obviamente en las jornadas domingueras, salvando el problema que existía en cuando a la falta de transporte. En esos años, como en los que continuaron se formaron grandes tiradores, que ganaron variadas competencias.
Los diarios de la década del treinta, hablan en consonancia, de la labor perseverante y aplicada del mencionado Domingo Elizondo, quien ejerció la presidencia casi por 30 años. Gracias a él y a otros más, como el general Adolfo Arana, se inauguró en noviembre de 1937 el actual polígono, sobre la Avenida Benavides, en el límite con Chimbas, merced a un terreno que otorgó el gobierno.
En aquella ocasión se establecieron 35 líneas de tiro, con un magnífico edificio, que fue considerado en la época como un modelo en el país. Es oportuno decir que si bien un arma puede ser utilizada para agredir, el arte de tiro deportivo que se practica en los polígonos diluye esta concepción. Visto así es una destreza noble y saludable, que acentúa la inteligencia, agudiza los sentidos y que lejos está de la cultura de la violencia.
