Tanto la nacionalidad como la ciudadanía argentina no son opciones personales sino derechos y atributos institucionales irrenunciables, según resolvió la Cámara Nacional Electoral, sentando jurisprudencia sobre un tema con vacíos interpretativos.

El fallo, difundido ayer por el Centro de Información Judicial, fue firmado por los camaristas Alberto Dalla Via y Rodolfo Munne, confirmando el de la Justicia Federal de Salta, que rechazó la pretensión de los ciudadanos Christian Simoliunas y Federico Javier Simoliunas, de cambiar la nacionalidad argentina por la lituana.

Para los magistrados "la nacionalidad es un derecho humano de la persona y no sólo es un atributo que el Estado le reconoce", observando lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El Tribunal considera inadmisible que un nativo de nuestro país pueda de manera voluntaria renunciar a la nacionalidad y a la ciudadanía argentina, ya que equivaldría a consagrar una causal de pérdida de aquella nacionalidad, lo que sería inconstitucional.

Es oportuno señalar lo que se ha remarcado acerca de que quien es argentino nativo, de acuerdo a la Constitución, nunca puede dejar de serlo por ley, porque en tal caso se lo privaría de una condición jurídico-política que es propia de la Carta Magna, quien la adjudica u obliga a adjudicarlos.

Admitir la renuncia voluntaria del ejercicio de los derechos políticos sería contrarío al principio de obligatoriedad del voto, consagrado en el artículo 37 de la Constitución Nacional.