Esta época del año marca un punto de inflexión en los estudiantes que buscan su futuro laboral en la diversidad de oferta entre las carreras tradicionales y las vinculadas al desarrollo tecnológico y científico que ofrecen las universidades. Las primeras, por ser las más elegidas, mantienen altas matrículas, en tanto las otras están acotadas a la demanda estudiantil, incluyendo la educación terciaria de formación de técnicos y auxiliares muy requeridos.
Un reciente estudio sobre la matriculación educativa en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, donde se encuentra la mayor población universitaria, revela que el mercado laboral centra su principal demanda en la ingeniería, en particular en Sistemas, Mecánica y Electrónica, donde las empresas buscan a los estudiantes avanzados y les dan trabajo antes de que se reciban. También ocurre con la demanda de ingenieros industriales y agrónomos, y en licenciaturas en Gastronomía y Hotelería. Por contrario, las carreras tradicionales no tienen esa dinámica laboral, por los niveles de saturación, de manera que los egresados de Derecho, Medicina, Arquitectura y Diseño y Comercialización presentan dificultades de inserción en el campo profesional.
El relevamiento citado sirve de referencia para quienes deben definirse en los estudios universitarios, más allá de las vocaciones inclaudicables, ya que el medio donde desarrollarán sus futuras actividades laborales es quien muestra el camino a través de la demanda de especialistas, y en sintonía con las transformaciones de la actividad económica. Es el caso de San Juan, con la minería y la agroindustria, altamente tecnificadas junto a los servicios complementarios.
