Sobran los comentarios respecto a la ridiculización que se le hace a la investidura presidencial en un programa de televisión que bate records de "rating". Imitaciones toscas se hacen también de otras personas que tienen o tuvieron (valga la redundancia) investidura presidencial u otras investiduras que deberían ser igualmente respetadas.
Sin entrar en pormenores por demás evidentes, espectáculos televisivos de esta naturaleza, sin duda desarrollan fuertes toxinas culturales, que van deformando los valores que nos enseñaron nuestros mayores. En definitiva, en vez de aprovechar una coyuntura de tiempo electoral para estimular la cordura que requiere un auténtico criterio cívico, interesa más mostrar un show liviano y descarado.
El colmo de la desfachatez de este programa en cuestión, fue el 25 de mayo pasado, cuando quedó de manifiesto la total falta de respeto hacía nuestros casi idolatrados padres de la Patria. Allí estaban para el escarnio todos los integrantes de la Primera Junta: Saavedra, Paso, Moreno, Belgrano, Castelli, Matheu, Alberti, Azcuénaga y Larrea. Como extras, en algún momento aparecieron también interpretados por figuras renombradas del espectáculo, Mariquita Sánchez, que coqueteando con Blas Parera y con un fondo musical del Himno Nacional, se quejaba por las "rotas cadenas" de su retrete. También participaron en las escenas algunos niños guiados por aparentes maestras. Acá participaron también funcionarios de la cultura que se prestaron para ello y que merecen una dura sanción.
Aunque parezca mentira las denigrantes escenas fueron filmadas nada menos que en el casi sagrado Cabildo y el Museo de Luján. Alguien lo autorizó. Si esto es un anticipo de los festejos del Bicentenario, es de imaginar cómo será la farsa prevista para el próximo año.
Deberían recordar las autoridades e instituciones culturales, históricas y de bien público, ya sean gubernamentales o no, que no es ir contra la libertad de prensa poner límites y castigos a aquellos programas cuyos conductores y participantes asquean y ofenden con su grosero y desvergonzado contenido.
