Las grandes obras públicas y el empuje de la construcción privada en San Juan, atrajeron a empresas foráneas para participar en licitaciones y contratos hasta alcanzar en un lustro el récord de 325% más de firmas externas, desde 2004.

Según el Registro Provincial de Constructores, en ese lapso se radicaron en promedio 10 firmas al año, atraídas por los grandes proyectos de la actividad pública y del sector privado, incluyendo la infraestructura minera. Incluso hay empresas extranjeras.

Si bien se ejecutaron trabajos de alta complejidad, como la obra hidroeléctrica de Los Caracoles, la mayoría de las empresas de otras provincias vino a disputar licitaciones viales, barrios y escuelas, del ámbito oficial, y desarrollos inmobiliarios privados, lo cual indica no ocuparon lugares que no pudiera cubrir la capacidad operativa de las constructoras sanjuaninas, de prestigiosa trayectoria en obras civiles.

Las 34 empresas foráneas, cumplen lógicamente con todas las exigencias, lo cual exime de todo reproche y además emplean mano de obra masiva local. Pero las cuantiosas ganancias no quedan en San Juan y casi todas las obligaciones tributarias tampoco las liquidan en nuestro medio.

Además, los técnicos y profesionales también son de afuera, igual que los proveedores de materiales y servicios, desplazando con efecto multiplicador a las empresas locales, que deberían tener cierta prioridad sobre la competencia externa, sin que esto implique variar el equilibrio de la oferta y la demanda, dentro de las reglas de juego de la competitividad del mercado.