Tras las recientes afirmaciones de la ministra de Igualdad de España, Bibiana Aído, el 19 de mayo de 2009, durante una entrevista en la Cadena SER sobre el anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, de que un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no un ser humano, un grupo de personas ha lanzado en ese país una campaña de esclarecimiento sobre el tema.

En efecto, tras la pregunta de un oyente de si el feto de 13 semanas es un ser vivo, la ministra respondió: "Un ser vivo, claro; lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica" (video en www.abc.es). La nueva ley española permite el aborto libre hasta los tres meses y medio (entre las 12 y las 14 semanas de gestación). La ministra ha subrayado también que al fijar la edad de 16 para poder abortar sin autorización paterna "sólo se ha respetado el espíritu y las bases del texto aprobado por la subcomisión" del Congreso que estudió la reforma de la ley.

Para Aído, al poner el límite en los 16 años tan sólo se ha pretendido equiparar la decisión de abortar a la de cualquier otra intervención médica. ¿Ignorancia científica? En el siglo XXI, evidentemente que no lo es. Además, no ha rectificado su craso error consultando un libro de embriología. Es que la Ministra española Aído se ha encargado de liderar la reforma que pretende abrir la puerta al aborto libre en España a las adolescentes, y de alguna manera debe justificar, aunque sea engañando, la ideología abortista. ¿Cómo justificar el homicidio? Pues haciéndole creer a los españoles que el feto, si bien es un ser vivo, pues no es humano. Semejante disparate de la ministra ha generado en España la aparición del "bebé-Aído", un muñeco-feto de plástico de 12 semanas de gestación, de tamaño natural, que se está difundiendo por todo el país, mostrando que la falacia abortista pretende matar miles de bebes semejantes legalmente.

La cultura de la muerte sigue avanzando también en la Argentina. En septiembre se realizó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un seminario internacional con el título "Avances y asignaturas pendientes en derechos sexuales y reproductivos. El aborto: sus diferentes realidades". En la inauguración expuso Carmen Argibay, ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que hizo propias las consignas y reclamos de la "Campaña Nacional por el Derecho al Aborto", concluyendo que frente a un embarazo, "cada mujer tiene que decidir lo que a ella le conviene". La Dra. Argibay, entre otros argumentos, afirmó que "no es lo mismo la vida antes del nacimiento que después, ya que un feto no puede vivir sin la madre, no es independiente hasta que nace, y que, recién cuando nace, puede ser considerado persona desde el punto de vista jurídico". Este singular criterio de la Dra. Argibay, además de desconocer el sentido común, ya que la independencia de un niño demandará varios años, arremete contra preceptos contenidos en Tratados Internacionales, con rango constitucional y en el Código Civil, que amparan la vida humana desde la concepción. Es necesario reiterar que por más eufemismos que se utilicen, el aborto provocado es sencillamente un asesinato, en el que la víctima es la persona por nacer.

Por otro lado, hace unos días, mujeres del movimiento feminista lésbico se reunieron en Tucumán en el marco del XXVI Encuentro Nacional de Mujeres, a fin de solicitar la legalización del aborto y otras prácticas aberrantes.

La ciencia resolvió hace lustros que la vida humana comienza desde el momento de la concepción. Así lo señalan todos los manuales de embriología humana que explican que el cigoto es ya un ser humano irrepetible, único en su especie, un ser diferente a la madre y al padre. Pero es que además, en la semana 12 de gestación, el feto tiene forma humana, siente y tiene muy desarrollado el sistema nervioso. El derecho a la vida es el primero de nuestros derechos.