
En nuestra vida cotidiana los prejuicios sobre la obesidad y la salud de las personas nos limitan a juzgar, y nos impiden ver y tener en cuenta las verdaderas causas de dicha problemática que se acrecenta con el paso del tiempo, la evolución de las sociedades, las medidas económicas de nuestro país, etc.
Las principales causas de la obesidad están relacionadas con la mala alimentación, producto de la desinformación o por una situación económica desfavorable. Se podría evitar un centenar de enfermedades tales como la diabetes tipo 2, hipertensión, asma, dislipidemia (aumento de colesterol), etc.
Obesidad infantil y pobreza
Por su parte, las consecuencias de la obesidad infantil también se podrían disminuir para otorgar a los niños un desarrollo saludable evitando así patologías como las previamente mencionadas, y a su vez asegurarles una autoestima sana y una clara conciencia sobre la salud.
La pobreza afecta de manera desmedida la salud de las personas, debido a que impide acceder a los alimentos de buena calidad, necesarios para una dieta balanceada que incluya alimentos ricos en nutrientes como pescado, verduras, legumbres, carnes, etc. Esta alimentación es más costosa en comparación con productos preparados y procesados, debido a su asequibilidad, por lo que se aumenta el consumo de alimentos con alto contenido calórico.
En un país como Argentina, es imposible mantener una dieta balanceada. Actualmente es más probable tener sobrepeso que llevar una vida saludable. ¿Cómo es posible que sigamos permitiendo esto, siendo Argentina uno de los mayores productores de alimentos del mundo?
Entornos obesogénicos
El incremento de los conocidos "entornos obesogénicos" sólo han ayudado a empeorar la situación alimentaria de las sociedades actuales. Los alimentos ultraprocesados han servido como alternativas de fácil acceso frente a los productos naturales, y a su vez han sido un detonante para las enfermedades físicas. Algunos de estos son las comidas preparadas como los cereales de desayuno, bebidas energéticas, té y café embotellados, golosinas y bebidas azucaradas y carbonatadas, entre cientos más.
En el país
Según un informe del Ministerio de Salud de la Nación, el 41% de chicos y adolescentes tienen sobrepeso y obesidad en Argentina, pero esto no es sólo una responsabilidad de la sociedad, sino que es una falta de políticas públicas por parte de los gobiernos.
La implementación de la Tarjeta Alimentar en Argentina no ha generado un cambio importante en la calidad nutricional de las personas que acceden a esta. Según un informe de la UCA (Universidad Católica Argentina) se declaró que no se aprecian impactos significativos en el consumo de alimentos que son fuente de nutrientes esenciales (carnes, verduras, lácteos, etc.).
La ausencia de acceso a dichos alimentos se ve reflejada en la dieta de niños y adolescentes que conforman los hogares con acceso a la tarjeta. La situación no se ve mejorada por la interrupción del programa de actividades de educación nutricional debido a las restricciones pandémicas.
En conclusión, tenemos que ser conscientes del riesgo al que nos exponemos descuidando nuestra alimentación, porque está en juego nuestra salud. Debemos elegir gobiernos que apliquen políticas económicas adecuadas para la regulación apropiadas del mercado e informarnos sobre las consecuencias a corto y largo plazo de la obesidad que es una enfermedad. Si no somos nosotros como sociedad los que impulsamos el cambio, entonces ¿hasta qué punto seremos capaces de llegar, para finalmente ser conscientes de nuestra salud?
EN CIFRAS
Se estima que actualmente hay 124 millones de personas que sufren obesidad o sobrepeso a nivel mundial (Organización Mundial de la Salud), de ellos un 6% son niñas, mientras que un 8% son niños. Sin embargo, en 1975 había menos de un 1% de niños y adolescentes con obesidad.
Por Antonela Blanes Olivera y María Luz Ansberka
Estudiantes secundarias de Ciencias Sociales
