Cuando la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, vaya mañana a México para tratar el tema de la violencia de los cárteles de la droga que ha causado 6200 muertes el año pasado y que se está extendiendo a través de la frontera con Estados Unidos, debería escuchar un mensaje muy claro: Detengan el tráfico de armas estadounidenses que está aumentando el derramamiento de sangre.
Clinton viajará en medio de una ola de críticas a México de comentaristas desaforados en la TV por cable estadounidense, quienes presentan la violencia fronteriza como un problema exclusivamente mexicano y nada tuviera que ver el voraz consumo de drogas y la facilidad de comprar armas en EEUU.
Los cárteles mexicanos generan entre u$s 17 y u$s 38,3 mil millones anuales en ventas de cocaína, heroína y marihuana en EEUU, según el Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas del Gobierno estadounidense. Y esas bandas consiguen más del 90% de sus armas en EEUU, según funcionarios estadounidenses y mexicanos. Lo que es peor, los narcos compran armas de guerra cada vez más poderosas, como rifles semiautomáticos Colt AR-15 y AK-47.
"Las armas obtenidas en EEUU contribuyen a exacerbar la narcoviolencia en México", dijo Kristen Rand, del Centro de Políticas sobre la Violencia, que defiende el control de armas. "También es evidente que las armas de tipo militar, importadas o domésticas, son las preferidas de los cárteles". En otras palabras, EEUU permite el abastecimiento de armas de guerra a los narcos mexicanos.
¿Qué habría que hacer?, pregunté a Rand. Entre sus sugerencias está frenar las importaciones estadounidenses de armas como los rifles AK-47 de Europa del Este, muchas de las cuales terminan en manos de los narcos mexicanos. Según los críticos, George W. Bush no aplicó plenamente una prohibición de importación de armas de combate, aprobada en 1989, permitiendo así que un número importante termine en los comercios de armas.
"Desafortunadamente, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) ha permitido que esa prohibición no rija, e incluso ha contribuido a crear lagunas legales para burlarla, como permitir que los importadores entren al país armas en partes, y las ensamblen aquí", dijo Rand.
Pide leyes que prohiban la producción doméstica de armas de combate tales como los rifles tipo AR 15. Una ley de 1994 es burlada mediante sutilezas legales, como la producción de armas parecidas, con cambios cosméticos. También prohibir las ventas de armas de combate en las ferias de armas. Aunque los dueños del negocio deben tener licencias federales que les exigen conocer los antecedentes de sus potenciales clientes, cualquier persona que venda armas en estas ferias en la mayoría de los estados lo puede hacer sin una licencia federal, y por lo tanto sin averiguar el pasado de sus clientes.
¿Por qué nadie acaba con semejante locura?, le pregunté a Rand. "Porque cabilderos de la industria de las armas no lo permiten", me dijo. "La ATF, los miembros del Congreso, todo el gobierno federal son rehenes de su grupo de presión, cuyos seguidores son tan vociferantes y persistentes que cualquier pequeña mejora de la ley es calificada como un ataque al derecho constitucional de tener armas".
Mi opinión: Obama, que parece más consciente que su predecesor de la necesidad de acabar con las ventas de armas de combate, debería aplicar más rigurosamente las prohibiciones a la importación, y apoyar nuevas leyes que frenen la producción de armas de combate.
Pero, más que nada, Obama debería cambiar el énfasis de la "guerra contra las drogas" de Estados Unidos. En vez de concentrarse en la interdicción de drogas, como ha sido el caso en las últimas décadas, EEUU debería dedicar más recursos a la prevención de la drogadicción y al tratamiento de drogadictos en su propio territorio. Hillary debería regresar de México más convencida que nunca de que, si no disminuye el consumo de drogas y el contrabando de armas de EEUU, el narcotráfico seguirá creciendo, como también la violencia en la frontera.
"EL GOBIERNO de Bush no aplicó plenamente la prohibición de importar armas de combate, dictada en 1989, permitiendo que un número importante se venda en los comercios de EEUU."
