En un clima de violencia en la frontera franco-alemana, con choques entre policías y manifestantes, concluyó la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, comprometiendo enviar sólo 5000 efectivos europeos suplementarios a Afganistán y nombró al danés Anders Fogh Rasmussen, nuevo secretario general de la Alianza Atlántica.
La persuasión y la habilidad diplomática de Barack Obama obtuvieron la nominación de Rasmussen, tenazmente resistido por Turquía, donde lo acusan de haber "ultrajado" al mundo musulmán defendiendo a un diario danés que publicó caricaturas del profeta Mahoma en 2006. El presidente norteamericano prometió a Ankara que uno de los adjuntos de Rasmussen será turco y que los militares de ese país tendrán un puesto en el comando integrado de la OTAN.
En la declaración final, los líderes de la OTAN acordaron definir un nuevo concepto estratégico. La defensa colectiva y la seguridad seguirán siendo el núcleo de la política futura. Pero el Pacto Atlántico aspira a modernizar el que rige desde la época de la guerra fría y que no se refleja sus prácticas actuales, en momentos en que enfrenta nuevas amenazas como el terrorismo. La cumbre también manifestó su voluntad de cooperar con Rusia. Esa intención no significa, sin embargo, que la OTAN esté dispuesta a hacer compromisos sobre sus principios fundamentales.
Antes de la segunda sesión de trabajo, el grupo de 28 líderes conducido desde Kehl por la canciller Angela Merkel, el puente sobre el río Rin entre Alemania y Francia y caminó hacia Estrasburgo. El presidente francés Nicolás Sarkozy los recibió en la mitad del puente. Esa ceremonia simbolizó el retorno de Francia al comando integrado de la organización, 43 años después de haberse retirado en 1966, por decisión del general Charles de Gaulle. Posteriormente Obama viajó a Praga, donde el presidente de EEUU se reunió con líderes europeos para analizar cuestiones estratégicas y el escudo antimisiles, el cual fue diseñado por George W. Bush, para interceptar misiles iraníes disparados hacia Europa o Estados Unidos.
Pero el reciente cohete lanzado por Corea del Norte, que sobrevoló Japón y cayó en el Océano Pacífico, además de violar la resolución del Conejo de Seguridad de la ONU confirma la urgencia de un programa contra la proliferación nuclear para asegurar la paz y la seguridad internacionales.
