En el marco de la asamblea anual de la Organización de Estados Americanos (OEA), realizada en El Salvador, se reafirmó la necesidad de encontrar cuanto antes una solución definitiva a la disputa que mantiene nuestro país con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas y demás posesiones del Atlántico Sur, usurpadas por la Corona británica.

Pero además del reclamo, avalado por todas las naciones que integran el organismo, el tema de las Malvinas seguirá siendo tratado por la OEA hasta su solución definitiva, según señala la declaración aprobada en la última jornada de la 41º Asamblea General celebrada en la capital salvadoreña.

Para llegar a fijar esta posición institucional irreductible, fue oportuna la intervención de la representación argentina encabezada por el canciller Héctor Timerman, quien puso en agenda un tema histórico pero también candente, desde que el año pasado Londres autorizara a compañías privadas a explorar las aguas cercanas a las islas en busca de hidrocarburos. Se sumaron los ejercicios militares de la armada y la aviación británica, con disparos de misiles, ante los pedidos de los kelpers acerca de una supuesta indefensión frente a la Argentina.

La necesidad de que los gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden, cuanto antes, las negociaciones sobre la disputa de soberanía con el objeto de encontrar una solución pacífica a esta prolongada controversia, ha sido la respuesta de la OEA a las palabras de Timerman. El canciller se dirigió al Plenario para reafirmar, nuestros derechos soberanos, irrenunciables e imprescriptibles sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, a la vez de recordar que la OEA ha emitido varios pedidos en reuniones pasadas, todos sin éxito. Por ello la OEA también lamentó en su declaración que no sólo se hayan ignorados sus reiterados llamados a negociaciones bilaterales para lograr una solución justa, pacífica y definitiva sino también a las resoluciones de las Naciones Unidas en igual sentido.

En las actuales condiciones, difícilmente se materialicen estas expresiones de deseos. La OEA está descalificada como ente rector en la defensa de los intereses continentales, prueba de ello el surgimiento de organismos regionales como la Unasur y Gran Bretaña es miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, que defiende intereses geopolíticos superiores a la responsabilidad de negociar la paz.