La Argentina se sumó al exclusivo grupo de países que poseen cultivos biotecnológicos de desarrollo nacional, como Estados Unidos, China, Brasil y Cuba, gracias al trabajo realizado por científicos del Conicet, quienes han obtenido una variedad de papa resistente a los virus que atacan a ese bulbo y una semilla de soja que es resistente a la sequía.
Estos avances históricos fueron dados a conocer por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, tras la aprobación de las investigaciones que contaron con la participación del Centro de Biotecnología Agrícola y Forestal, inaugurado el año pasado en Resistencia, Chaco y la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, quienes certificaron aptitud científico-técnica.
La trascendencia de los descubrimientos argentinos en ese campo tan competitivo a nivel mundial, ya que se busca optimizar las siembras para alcanzar mayores rindes en las cosechas, revela un arduo trabajo científico en la tecnología aplicada a la alimentación, una de las más requeridas en el plano internacional. Es más meritorio todavía porque estos cultivos representan innovaciones radicales respecto de lo que hoy existe, puesto que introducen por primera vez una papa mejorada por biotecnología con la característica de resistencia a virosis, al tiempo que se avanzó sobre cultivos resistentes a la sequía en la soja, uno de los pilares de la agricultura nacional.
La presentación de los primeros cultivos genéticamente modificados obtenidos en Argentina tiene gran repercusión en el plano nacional si se tiene en cuenta el perfil agroexportador del país, pero también implica tecnología de exportación para lograr eficiencia en las producciones de alta demanda en el mundo. Un ejemplo de la biotecnología aplicada a procesos agrícolas es la obtención de plantas transgénicas capaces de crecer en condiciones ambientales desfavorables, como en este caso la escasez de agua en una plantación intensiva, o generar anticuerpos contra plagas o enfermedades que llegan a destruir cosechas.
En el mundo moderno, la biotecnología se ha convertido en una herramienta fundamental en diversas estrategias productivas y ecológicas para mantener o aumentar sustancialmente los recursos naturales aprovechados por el hombre, caso del potencial agropecuario.
