El presidente Mauricio Macri anunció el envío al Congreso del proyecto de ley de reforma electoral, con el objetivo de clarificar el sistema de votación y controlar el funcionamiento de las campañas. Entre los puntos salientes está la boleta única electrónica (BUE) que sería estrenada en las elecciones legislativas de 2017. Serán eliminadas las listas colectoras, las candidaturas múltiples y que un mismo candidato participe en elecciones nacionales y provinciales en forma simultánea.

Resulta positiva la eliminación de la ley de lemas para lograr transparencia de los comicios. Tres provincias mantienen ese injusto mecanismo que termina ungiendo ganador a quien individualmente no obtuvo la mayor cantidad de votos. Ocurrió con Alicia Kirchner, que se alzó con la gobernación santacruceña. En Formosa y Misiones también rige ese sistema, utilizado para que un frente presente varios candidatos, o listas ‘colectoras’, de modo que entre todas sumen votos para un mismo lema.

La reforma no parece referirse a la prohibición de una cuestión que ha irritado con justicia a muchos ciudadanos: las llamadas candidaturas testimoniales. Si bien es muy viejo este artificio electoral, consistente en presentar como candidato a un cargo electivo a alguien que no lo asumirá si es elegido. Fue el kirchnerismo el que lo generalizó y puso en evidencia. Un caso estrafalario fue el de la actriz y cantante Nacha Guevara, quien pese a ser elegida diputada nacional por el Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, renunció a asumir la banca. Esgrimió que la función pública no era su vocación, algo que debió haber intuido antes de aceptar la postulación.

El presidente Macri y su mesa chica estarían pensando en la posibilidad de que varios ministros del Gabinete nacional ocupen destacados lugares en las listas de candidatos legislativos en 2017. La duda es si entre los posibles candidatos para la clave elección de medio término del año que viene no se esconderán algunos testimoniales, a la luz de que en la reforma proyectada por el Gobierno, no se ha preocupado seriamente por imponerle ejemplares sanciones a quienes puedan estar dispuestos a burlarse de la ciudadanía y desvirtuar la pureza del voto.

La reforma política y electoral es mucho más que la respuesta a una promesa de campaña: es una necesidad impostergable para que nuestro degradado sistema se transforme en un mecanismo moderno, transparente y respetuoso de la voluntad popular.