Por primera vez en la historia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sesiona un foro multisectorial para buscar soluciones a los graves problemas medioambientales agudizados tanto por la ausencia de medidas concretas para frenar el deterioro ecológico como por el crecimiento poblacional del planeta sin los recursos para la sustentabilidad.
La inédita Asamblea de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEA), propuesta hace dos años en la Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible Río+20, en Brasil, comenzó a sesionar ayer en Nairobi como un ente subsidiario de la máxima autoridad de la ONU y 1300 delegados. Es histórica por su carácter multifacético porque están presentes los delegados políticos de los 193 Estados miembros, ricos y pobres, los representados, las ONG, empresarios y demás entidades civiles con a un interrogante que inquieta: ¿Cómo podrán vivir 10.000 millones de personas en la Tierra en el año 2050?
Es que el calentamiento global y el consecuente deterioro de los ecosistemas avanzan mucho más rápido que las decisiones políticas y además se cumplieron muy pocas de los ambiciosas metas trazadas por la ONU a principios de esta década: los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, que expiran en 2015 con un pobre balance a pesar de que los desafíos eran menores. Las tibias soluciones a la contaminación marina, y en la sostenibilidad energética, el uso de plásticos, la seguridad alimentaria, la educación, la deforestación, y la extinción de especies, tienen pocos resultados positivos para exhibir.
La necesidad de la movilización multisectorial para la protección ambiental obedece a la urgencia de instalar en la agenda de los políticos las decisiones básicas para evitar la contaminación y proteger a las especies, como también urgir los recursos para la supervivencia de la humanidad en las próximas décadas. La UNEA busca una respuesta global de gobiernos, ambientalistas, empresarios y entidades comunitarias, con leyes más severas, mayores aportes científicos y tecnológicos y la conducta de la gente para no seguir atentado contra el planeta.
El evento medioambiental más importante de la historia, como se lo califica, también busca tener gran impacto en la cumbre climática convocada para septiembre próximo en Nueva York. Definirá un mundo futuro con una economía baja en carbono.
