La euforia futbolística y las vicisitudes que repercuten en la opinión pública en estos días, eclipsaron la trascendencia mediática de otro avance extraordinario de la ciencia espacial con desarrollo tecnológico argentino: la puesta en órbita del satélite BugSat-1, o "Tita", lanzado desde el centro espacial ruso de Yasny.
A diferencia de los satélites argentinos anteriores, cuya construcción fue el fruto de una colaboración entre la firma Satellogic y el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación, el Tita es un desarrollo de esta empresa completamente privada, no obstante el apoyo ministerial -no económico- a través del Sistema Científico Tecnológico Nacional. Además, se complementó la experiencia con trabajos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, a cargo de los paneles solares y las denominadas cargas sutiles aportadas por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial.
En Satellogic trabajan unas 27 personas de forma directa, fue creada en Bariloche en una relación muy estrecha con Invap -otro líder tecnológico nacional-, durante los primeros dos años. Al terminar el desarrollo el satélite anterior, lanzado en noviembre pasado, las operaciones se trasladaron a Buenos Aires a fin de que los físicos, ingenieros y especialistas en informática estuvieran más cerca en las operaciones estratégicas. Por ejemplo, del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados de la Universidad Nacional de La Plata, que hizo las pruebas de resistencia.
Tita, que pesa apenas unos 25 kilos, está equipado con tres antenas y cámaras para tomar fotos y registrar videos en alta definición, ya emite señales desde su órbita a la que llegó a bordo de un cohete intercontinental adaptado a las misiones espaciales y lanzado el viernes último desde el principal cosmódromo ruso. Orbitará la Tierra durante tres años con fines censales y su información se complementará con la de otros satélites actualmente operativos.
Pero lo importante es que estos pequeños satélites no están construidos con los clásicos métodos de la industria espacial sino que usan componentes electrónicos de consumo y se desarrollaron con técnicas de manufactura rápida. Es lo que el grupo califica de "democratización del acceso al espacio" al abrir la puerta a una masiva investigación para aplicar una tecnología que parecía reservada a pocas naciones.
