La evolución de la humanidad ha tenido enfermedades que hasta llegaron a diezmar poblaciones enteras por brotes epidémicos incontenibles de dolencias que con el tiempo desaparecieron o fueron controladas con las medidas preventivas de la medicina moderna, que avanza de la misma manera que las mayores expectativas de vida si se adoptan los recaudos de la ciencia. Sin embargo, la globalización y los embates como la contaminación del hábitat y el daño ambiental han generado la expansión de virus y bacterias desconocidas, o que estaban controladas en zonas remotas.

Ahora aparece en América el virus Chikungunya, cuyo nombre significa "retorcerse” en la lengua Kimakonde, aparecido en Tanzania en 1952, desde donde migró al resto de África y Asia. Según la OMS, sus síntomas son parecidos a los del dengue, por lo que puede confundirse con él, y dado que no estuvo presente antes en América, los pobladores no cuentan con resistencia a este virus que ya está en el Caribe con 70.000 posibles casos detectados a partir de diciembre pasado, incluidos 13 fallecimientos relacionados. Sólo en la República Dominicana rondan los 40.000 infectados y se teme que se extienda rápidamente al resto de Latinoamérica.

El tema fue observado por el organismo sanitario mundial en la reciente Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Paraguay. Los países de la región deben invertir más en salud, pero también usar esos recursos de forma más eficiente, con medidas preventivas a fin de evitar los enormes costos que demandan al hospital público el tratamiento de una enfermedad desconocida, en medio de una población altamente vulnerable.